Por Fernando Savater

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Estimado desconocido, comprendo que eres una persona muy ocupada y que es una impertinencia pedirte además que leas. Tienes tu trabajo (lástima que no seas un rentista, que es la condición perfecta del lector), tu familia (desde el punto de vista de la lectura, lo mejor sería que estuvieras soltera/o y sola/o en la vida, pero hay que aceptar lo que nos toca), tus aficiones de interior y al aire libre, incluso tu religión  o tu militancia política que está muy bien pero que también quita su tiempo.

A ello se añaden tus horitas diarias de internet, la búsqueda de vídeos graciosos  que mandar a los amigos para que vean que tienes chispa, los partidos de fútbol, los partidos de tenis, las 24 Horas de Le Mans (que duran eso, veinticuatro horas) y tantas otras necesidades de tu espíritu a las que no vas a renunciar. De modo que lo de leer, francamente, está difícil. ¡Qué más quisieras tú que tener tiempo para eso!

Pero yo te propongo que leas un libro, sólo un libro, del género que prefieras. Una vez leído se acabó, nunca más, abandonas el vicio para siempre. A no ser que… Por si acaso, voy a decirte un libro, nada más que uno de cada género, por si te sirve de orientación.

– Si vas a leer sólo un libro de filosofía, que sea «Sobre la libertad» de John Stuart Mill, para saber qué tienen que dejarte hacer y qué debes permitir que hagan los otros.

– Si vas a leer sólo un libro de poesía, que sea «Las flores del mal» de Charles Baudelaire, para que tengas un pretexto de aprender francés.

– Si vas a leer sólo una novela de aventuras, que sea «El mundo perdido» de sir Arthur Conan Doyle, para que sepas de dónde viene Jurassic Park y el resto de la dinomoda.

– Si vas a leer sólo una novela de amor (y desdicha, claro), que sea «Ana Karenina» de León Tolstoi, para que sepas cómo se las gastan los rusos.

– Si vas a leer sólo una novela de ciencia ficción, que sea «La isla del doctor Moreau», de Herbert George Wells, después de la cual te verás raro al mirarte al espejo.

– Si vas a leer sólo una novela de terror, que sea «Cementerio de animales» de Stephen King, para que renuncies a todas tus mascotas.

– Si vas a leer sólo una novela policíaca, que sea «El sabueso de los Baskerville» de sir Arthur Conan Doyle, para que saludes, conozcas y despidas al gran Sherlock Holmes.

– Si vas a leer sólo un libro político, que sea «La condición humana» de Hannah Arendt, porque pone cada cosa en su sitio.

– Si vas a leer sólo un libro de cuentos, que sea «El Aleph» de Jorge Luis Borges.

– Si vas a leer sólo una novela histórica, que sea «Vida y destino» de Vasili Grossman, para que sepas lo que derivó de la Revolución de Octubre, cuyo centenario se cumple este año.

– Si vas a leer un sólo libro humorístico, que sea «Para leer mientras sube el ascensor», de Enrique Jardiel Poncela, porque cuando el humor no es breve y chocante deja de ser humor para convertirse en otra cosa (por ejemplo, el Quijote).

– Y si sólo quieres leer un libro pero que sea de filosofía y de poesía, de aventuras y de terror, histórico y hasta político, lee «Moby Dick» de Hermann Melville. Si puedes, léelo todos los años.

Reyes caídos: los mejores libros sobre la monarquía

La monarquía es, bien lo sabemos, una institución en entredicho. La figura del rey (o la reina), antaño reverenciada, ahora es vista por muchos como algo atávico. La literatura, por supuesto, también ha mostrado sus luces y sus sombras a lo largo de la historia. Hoy repasamos algunos de los mejores libros que analizan la figura debajo de la corona.

Los clásicos nos mostraron que los reyes, por mucho poder que atesoren, siguen siendo humanos. Sófocles, en Edipo rey, también que el destino es terco y difícil de evitar. William Shakespeare también utilizó la figura del monarca, como en El rey Lear, para mostrar ese carácter humano que no es ajeno a la desgracia y las relaciones entre padres e hijos, imperfectas y complejas. 

La figura del rey se ha mezclado a menudo con la epopeya, ensalzando el papel heroíco y noble de algunas figuras míticas. La tradición artúrica, que John Steinbeck recuperó en Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, es prueba de ello. Otros autores, como Alejandro Dumas, utilizaron estas figuras para desarrollar tramas de aventuras e intrigas palaciegas, como las de La reina Margot. También ha sido un campo fecundo para las narraciones fantásticas, o que mezclan el mundo real con la imaginación, como Ana María Matute en su Olvidado rey Gudú

Pero la monarquía también ha sido un tema del que los autores se han servido para reflejar una época, mostrando al mismo tiempo las debilidades o el carácter más prosaico y menos heroíco de los reyes. Un ejemplo es Crónica del rey pasmado, de Gonzalo Torrente Ballester. Otras veces, por último, la literatura ha reflejado el carácter despótico y cruel de aquellos que han heredado el trono, como en el relato sobre Enrique VIII que Hilary Mantel teje en su imprescindible En la corte del lobo.

Los mejores libros sobre amores de verano jamás escritos

El verano no es solo la época en la que aprovechamos para ponernos al día con las lecturas; también es una época que asociamos al amor. Las pasiones bajo el sol son un tema literario clásico, que hoy repasamos en Librotea con una serie de libros imprescindibles. 

Una de las obras clásicas fundacionales sobre las relaciones sentimentales en la época más calurosa del año es, por supuesto, El sueño de una noche de verano, en la que William Shakespeare funde imaginación y realidad para reflejar la pasión estival. 

Un amora de otro tipo, obsesivo, está en el corazón de otro gran clásico, Muerte en Venecia, la obra con la que Thomas Mann explora la relación entre belleza y muerte. El amor trágico, justo cuando comienza la vida adulta, es el tema de El bello verano, de Cesare Pavese, otro de esos libros que marcan para toda la vida.  

Uno de los libros más celebrados de los últimos tiempos, Llámame por tu nombre nos cuenta otro de esos amores iniciáticos con los que, además, André Aciman nos descubre las amarguras de la vida. De una manera similar, El último verano en Roma comparte estación del año y país, Italia, para contarnos la errática existencia de un hombre que vive un amor desesperado. 

Los sutiles mecanismos del amor, y cómo se desarrollan esas relaciones apasionadas, son el tema que Guadalupe Nettel desarrolla en profundidad en Después del invierno, novela con la que ganó el premio Herralde en 2014. Esas relaciones, esta vez de ida y vuelta a lo largo del tiempo, las encontramos en Gente normal, de ese fenómeno editorial llamado Sally Rooney. Para terminar, una de esas obras que representan un romanticismo a lo largo del tiempo y del espacio: Memorias de África, de Isak DInesen. 

Libros que abren puertas a lugares nuevos, recomendados por Alberto San Juan

Lorca es inabarcable. La figura del poeta granadino sigue inspirando no solo a escritores y dramaturgos, sino a artistas de todo tipo. Prueba de ello es Lorca en Nueva York, espectáculo encabezado por el actor Alberto San Juan que se representa en el ​​Teatro Bellas Artes de madrid el 18 de abril y el 3, 9, 16 y 23 de mayo. Un viaje poético y musical en el que el intérprete toma un texto poco conocido de Lorca, una conferencia que dio en 1930 en la Residencia de Señoritas de Madrid, al que pone música acompañado de una banda. 

“Es un relato en primera persona de la ‘experiencia más útil’ de su vida, acompañado por siete poemas escritos en ese periodo, que nosotros ofrecemos como canciones habladas, con una banda de cuatro músicos”, explica San Juan, para quien Lorca “más allá de su poesía y su teatro, dejó una extensa obra en prosa”. En Lorca en Nueva York, San Juan invita al espectador a “dejarse llevar. Sumergirse en los poemas y sentir qué piden. Lorca es imposible de gastar. Es un manantial que fluirá de forma continúa mientras quede un solo ser humano sobre la tierra. A su literatura se le puede aplicar lo que dice Whitman en Hojas de hierba: esto que tienes entre las manos no es un libro, es un ser humano, hablándote a ti, en este preciso instante”.

«Lorca es imposible de gastar. Es un manantial que fluirá de forma continúa mientras quede un solo ser humano sobre la tierra».

La experiencia fundamental del viaje a Nueva York del poeta está en el centro de un espectáculo que, también, ahonda en su visión social del mundo. “Lorca planteó hace ya casi cien años que capitalismo y vida son incompatibles”, Apunta San Juan. “Hoy, lo ha constatado el consenso científico internacional. Estamos en vísperas de nuestra autodestrucción, pero ningún gobierno ha tomado nota, de momento. Desde Lorca, hemos avanzado muchísimo, pero en la peor de las direcciones”.

Para San Juan, la lectura es una pasión que descubrió en la adolescencia. “Algunas primeras lecturas que recuerdo son La historia interminable, que tuve la fortuna de leer sin saber absolutamente nada del libro antes de abrirlo, y El guardián entre el centeno, que me atravesó en la adolescencia. “Los seres humanos nos contamos historias para divertirnos, aunque sea sufriendo, y para intentar entender algo mejor la realidad y así poder intervenir sobre ella, siempre con la finalidad de hacer más hermosa la experiencia de vida. El arte busca el milagro, y muchas veces lo consigue, de ofrecerte una puerta abierta que conduce a un lugar nuevo”. Estos son algunos de sus favoritos recientes. 

Autor: Fernando Savater

Fuente: Librotea

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