Ted Turner, el fundador de la cadena estadounidense CNN, aseguró en una entrevista que somos demasiados y que hay que reducir la población del planeta. Este tipo de comentarios, se han escuchado de personas de las élites globalistas, tales como George Soros, Bill Gates y Henry Kissinger.

Nadie sobra en el planeta. Existen otras alternativas para salvarlo

Por ANTONIO LÓPEZ CRESPO
(Fragmento)

Ted Turner, el magnate estadounidense de los medios, fundador de la cadena internacional de noticias CNN y de TBS, a sus 81 años, sigue siendo reconocido por su carácter filantrópico –donó 1.000 millones de dólares a Naciones Unidas– y sus numerosas contribuciones a causas ambientales y solidarias. Y también por ser el segundo mayor terrateniente privado de EEUU, con 800.000 hectáreas, detrás de su socio comercial, John Malone. (Y recientemente en competencia con Bill Gates)

Pero Turner no dudó en declarar reiteradamente a la prensa “tenemos que estabilizar la población… tenemos calentamiento global porque demasiadas personas usan demasiadas cosas… estamos alterando el clima y el mundo de muchas maneras diferentes y lo que estamos logrando es reducir capacidad de carga de la Tierra. Cada año el mundo natural se empobrece y es menos capaz de soportar el incremento de personas que tenemos…”

Aunque Turner plantea que esa “estabilización de la población” debería ser voluntaria y todo el mundo debería comprometerse a no tener más de un niño en los próximos 100 años, no explica cómo lograrlo.

En casos como el de Bill Gates, también aparece el pensamiento subyacente de que es necesario reducir la población mundial. Decía en 2010 durante una conferencia TED: “El mundo de hoy tiene 6.800 millones de personas… eso se encamina a unos 9.000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, atención médica, servicios de salud reproductiva, podríamos reducir eso en tal vez 10 o 15%”.

Hasta aquí, los hechos y dichos, que se corresponden a una información veraz y consolidada. Soslayamos todas las interpretaciones “conspiranoicas” y faltas de rigor que cunden en el mundo de las redes.

Lo real es que Bill Gates habla sobre la población como un factor importante para la disminución de emisiones de CO2 y habla de las vacunas, del control natal y del cuidado de la salud, como forma de evitar el crecimiento desproporcionado de la población, sobre todo en aquellos países incapaces de brindar servicios y calidad de vida a todos sus ciudadanos.

Independientemente de su buena o mala fe, lo cierto es que no se plantea más que el “camino sanitario” y omite el “camino de la transformación económica” que es el que garantiza que, con mejores niveles de vida y educación, la tasa de fertilidad y nuevos nacimientos disminuye notablemente. No hay mejor anticonceptivo que la justicia distributiva.

No se necesitan más panes ni menos comensales. Se necesita repartir mejor la torta… Al multimillonario de Microsoft, segundo hombre más rico del mundo con u$s 94.700 millones, no se le ocurre ninguna otra forma de distribución más que su buena disposición a hacer donaciones, que sin embargo, no afectan año a año, el volumen total de su riqueza.

Defender la peligrosa idea de que la única solución para proteger el Planeta es el control del crecimiento de la especie humana remite a preguntas que ellos no contestan: “¿Quiénes deben ser los reducidos?… ¿Blancos, negros, pobres, ricos? ¿Viejos, niños? ¿Y quién lo decide?”

Lo más frustrante es que para mitigar los efectos devastadores de las actividades humanas, sólo aparezca la propuesta de reducir la población como único remedio efectivo.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribía a comienzos de los setenta, que el poder “incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales”.

Plantear que el Planeta es finito y que lo hemos llevado al extremo de su capacidad de carga es una cosa. Atribuir al crecimiento poblacional ese desborde es cuando menos, un error conceptual. Y más probablemente una perversa manipulación de las alternativas posibles.

¿Porqué no pensar que el modelo de producción y consumo que se ha desarrollado en los últimos 200 años es el que es insostenible y debe ser reducido?

¿Porqué no recordar que con solo un tercio de la comida que el mundo desarrollado desperdicia se puede terminar con el hambre mundial?

¿Porqué no reiterar una vez más que las sociedades donde existen menores niveles de desigualdad y mejores cotas de educación, la reproducción se autolimita?

Plantear que los esfuerzos para salvar el Planeta del cambio climático y la degradación del ambiente, solo pasa por reducir la población muestra una enorme complicidad con el sistema que nos ha llevado hasta aquí.

La ciencia ha sido clara: la transición de los combustibles fósiles hacia las energías limpias o la disminución drástica de los residuos plásticos, no serán por sí solos, la salvación del Planeta. Sin cambios profundos y sistémicos, no será posible lograrlo.

Autor: Rubén Luengas

Fuente: Entre Noticias

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