Marie Curie, ganadora de dos premios Nobel y una de las mentes más brillantes de la historia, decía que dejamos de tenerle miedo a lo que aprendemos a entender. Ningún acontecimiento ocurre aislado y casi siempre tiene un origen que se puede tratar de comprender para reducir la ansiedad que provoca, por eso, darle contexto a hechos y situaciones es una manera de prevenir con eficacia.

Entender cualquier situación no es un acto sencillo, así que debemos sospechar cuando nuestra primera impresión acerca de un hecho trae coincidencias inmediatas en nuestros canales de comunicación, incluso anuncios comerciales al respecto. 

Nuestra suspicacia debe ser todavía mayor al momento de compartir, aceptar o seguir una postura que sólo toma un punto de vista y no proviene de alguien identificable. Si esa fuente además coincide con nosotros sin oponer el mínimo análisis, seguramente estamos ante uno de millones de entes o robots creados para repetir y propagar datos confusos. 

Ampliar la visión sobre los sucesos que nos afectan y analizar, aunque sea brevemente, sus causas y sus consecuencias no permite estar bien informados para no caer en intentos de manipulación, tan comunes en el pasado como ahora, pero nunca con tanta velocidad gracias a los diferentes canales tecnológicos que tenemos disponibles. 

En una época en la que los datos nos abruman, pero no necesariamente nos informan, las emociones pueden colocarse delante de la razón y ocasionar un contagio de temores infundados que suele resultar mucho más poderoso que cualquier virus conocido hasta el momento (variantes incluidas). Y el miedo es un mal consejero en cualquier momento, en especial en los de crisis. 

Un antídoto es buscar el contexto en el que se dan las supuestas afirmaciones que nos comparten y tratar de analizar un poco cuáles podrían ser los motivos que impulsan la prevalencia de una información por encima de otra. Acudir a varias fuentes es una manera de entender lo que nos ocurre, revisar la historia es otra muy valiosa y consultar a quienes tienen experiencia académica y profesional en el tema, que además cuenten con bibliografía, ayudará a formarnos un criterio adecuado. 

Puede parecer que llevará mucho tiempo y no es así. Internet hace posible que investiguemos más allá de los buscadores y adentrarnos en bibliotecas, artículos, hemerotecas y fuentes de información en otros idiomas que enriquecen la búsqueda y, al mismo tiempo, disminuyen el miedo que trae consigo la falta de comprensión sobre lo que sucede y puede suceder. 

Pensar en el futuro sin información es adivinar y ésa es una condición que está relacionada con el azar y no con el entendimiento; éste sólo se obtiene cuando desarrollamos la habilidad de desplegar distintos enfoques sobre un problema para encontrar la mejor solución. 

Hoy vivimos en momentos en los que la confusión es inmediata y la sensación de no contar con tiempo suficiente hace que reaccionemos de manera instintiva o nos sumemos a un conjunto de opiniones y de juicios de valor que, como aparentan coincidir con nuestro sentimiento, pueden engañarnos con una falsa seguridad de que estamos en lo correcto. 

No olvidemos que casi todos los algoritmos que hacen funcionar las redes sociales están orientados a responder nuestras consultas con mensajes que generen preferencias y eso es distinto. Buscar otras visiones y escuchar otras voces beneficia el diálogo (si la otra parte se presta para ello), el cual por lo general termina en denominadores comunes que nos comprueban que las diferencias no eran tantas como pensábamos. 

La clave, sin embargo, es el contexto, porque nada ocurre porque sí; después el análisis y la reflexión, momentánea si se quiere, sobre lo que se lee, se ve y se escucha. Confundir es un rasgo que podría considerarse muy humano, igual que pensar dos veces antes de ayudar a propagar la confusión también lo es. En estos momentos, los antecedentes, la historia y los hechos que han quedado registrados, son las mejores herramientas para que el miedo no nos rebase en ninguna circunstancia y nos permita actuar con claridad ante episodios de incertidumbre como los que hemos vivido y estamos experimentando todavía. 

Autor: Luis Wertman Zaslav

Fuente: Excelsior

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