No hay nada misterioso en torno a una tarjeta de débito en línea. Con sus logotipos de Visa y MasterCard, puede parecer que se hacen pasar por tarjetas de crédito, pero la gran diferencia es que no extraen dinero de la misma fuente. Mientras una utiliza lo depositado en una cuenta corriente, la de crédito usa lo que el banco le “presta”.

Asimismo, al tener una tarjeta de débito en línea se tiene la opción de obtener efectivo cuando se realiza una compra. Esto es como acceder a un cajero automático al mismo tiempo que se compra: simplemente se consolidan las transacciones.

Como se puede ver, el proceso básico de una transacción con tarjeta de débito en línea no es complicado. Pero, ¿por qué elegiría usar una tarjeta de débito en lugar de una de crédito?

Tarjetas de débito vs. tarjetas de crédito

La mayor ventaja de las tarjetas de débito sobre las tarjetas de crédito es que no necesitas preocuparte por las tasas de interés, las facturas mensuales ni los cargos financieros. Esto es debido a que una tarjeta de débito usa solo el dinero que realmente tiene y no se acumula una deuda inmanejable al usarla, como podría hacerlo con el uso no controlado de una tarjeta de crédito.

Las tarjetas de crédito, después de todo, acumulan intereses sobre los saldos impagos. A menos que se paguen por completo los plazos estipulados, siempre terminará pagando más por un televisor, por ejemplo, de lo que realmente cuesta.

Los límites de las tarjetas de crédito suelen ser bastante altos, a veces significativamente más elevados que el saldo mensual promedio en la cuenta corriente. Si no se  tiene cuidado, el saldo de puede crecer sin control. El límite de su tarjeta de débito, por otro lado, es lo que se tenga disponible en la cuenta corriente.

Otra de las ventajas de la tarjeta de débito es lo fácil que es adquirir una. Se puede obtener prácticamente cualquier cuenta corriente y lo mejor es que la mayoría de las veces no requiere una investigación sobre el historial crediticio del interesado.

Una cuestión de conveniencia

Según un estudio de la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos, el 88,1 % de los titulares de tarjetas de débito utilizan tarjetas de débito por su comodidad, mientras que solo el 5,8 %  las usan para vincular sus hábitos de gasto.

Sin duda, es algo que debería ir cambiando, pues son verdaderamente una gran herramienta para debitar los gastos mensuales y llevar un registro más claro de lo que se ha gastado y en qué.

Elegir usar una tarjeta de débito

Las tarjetas de débito son mejores para compras pequeñas y comunes: unos tacos cuando agarra hambre o la botella de agua de la tienda de la esquina mientras se camina hacia la playa en un día caluroso.

Cuando se trata de artículos grandes como computadoras, televisores y muebles, por lo general es mejor usar una tarjeta de crédito. El principal motivo es que las grandes compras pueden hacer una gran mella en las finanzas, pues es probable que no se pueda pagar todo en una sola vez. Repartido en varios meses de pagos con tarjeta de crédito, el costo de un artículo grande se vuelve más manejable.

Las tarjetas de débito son convenientes tanto para el cliente como para el comerciante. Los cheques pueden ser molestos para escribir, engorrosos para depositar y lentos para liquidar. Por el contrario, las transacciones con tarjeta de débito generalmente se liquidan dentro de las 24 horas.

Además, los establecimientos comerciales aceptan tarjetas de débito con más frecuencia que cheques, y las empresas generalmente pagan menos para procesar pagos con tarjeta de débito que para hacerlo con las de crédito.

FUENTE IMÁGENES: UNSPLASH