Autor: Lic. Rómulo Conde

Cuántas veces hemos escuchado hablar de la importancia de la tecnología para conseguir los mejores resultados en las empresas y demás organizaciones.

Sin duda, los medios técnicos son fundamentales para la optimización de los procesos, y por tanto para obtener los resultados, tanto productivos como económicos, precisos para poder competir en los mercados internacionales.

No obstante, no podemos ni debemos olvidar el factor HUMANO, ya que detrás de cualquier proceso o tecnología, hay personas, es más, generalmente no sólo una, sino equipos compuestos de personas.

Un aspecto al cual muchas veces no le prestamos suficiente atención, son las RELACIONES entre las personas, ya sea dentro de los propios equipos de trabajo, pero también entre los distintos equipos que a su vez componen las organizaciones. Es fundamental que haya buena sintonía o buenas relaciones inter-humanas e inter-equipos para que las organizaciones logren sus objetivos. Desafortunadamente, este es un aspecto al que no se suele prestar suficiente atención, pero los efectos negativos de los llamados “silos organizacionales” que bloquean la comunicación inter-equipos, o el “mobbing o bullying” dentro de los propios equipos y las en muchas ocasiones graves consecuencias personales, pueden llevar a las organizaciones al fracaso absoluto.

Es, por tanto, fundamental no solamente definir una buena estrategia tecnológica, sino también acompañarla de una fuerte estrategia de Salud Organizacional encaminada a asegurar que los empleados cumplan el rol en que mejor se puedan desarrollar, para asegurar que los equipos tengan unas relaciones óptimas, tanto internas como externas. 

Es este equilibrio entre tecnología y personas el que da lugar a los mejores resultados organizativos, tanto económicos como sociales.

Fuente: Revista Mira

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