Autor: Lucía Legorreta

Se suele llamar así a aquellas personas aquejadas de un pánico irracional a enfermar. Es una actitud que puede derivar en trastorno el centrar la atención continuamente en los diferentes síntomas que todo cuerpo humano percibe sobre su propio funcionamiento.

La hipocondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. La persona se somete constantemente a un autoanálisis minucioso y preocupado, incluso obsesivo, de las funciones fisiológicas básicas, y piensa en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica. 

Capta los latidos del corazón, ruido intestinal, movimientos reflejos, sudoración, calor, frío, tensión, protuberancias y un largo etcétera. Percibe síntomas que interpreta como el desarrollo de una patología grave, que seguramente le llevará a la tumba. Son enfermos imaginarios.

Ocuparse de la salud es hoy en día una obligación, pero para los hipocondriacos es una obsesión. Pasan de la ocupación a la preocupación, porque están todo el día pendientes de ese síntoma y lo que les puede ocurrir. Suelen ser personas ansiosas, temerosas, retraídas. Incluso llegan a sentir realmente los síntomas de la enfermedad. 

 Tienes un miedo desmedido al dolor o la muerte.

 Un pequeño síntoma te hace pensar lo peor.

 Has pensado que padecías una enfermedad mortal muchas veces en tu vida.

 Visitas mucho al médico.

 El médico se equivoca y tú NO.

 Te haces autoexploraciones a la menor ocasión.

 Tu familia y amigos ya no te creen cuando les dices que estás enfermo.

• Puedes creer que tienen cualquier enfermedad menos la hipocondría.

Cuando la persona se enfrenta a un síntoma, piensa en algo grave, acude al médico para que le confirme su autodiagnóstico. El doctor le dice: son sólo nervios, lo cual le reduce su ansiedad.  

Lo complejo del caso es que, a pesar de la evidencia de no tener ninguna enfermedad, el pensamiento le impedirá gozar de su salud recobrada. Tardará poco en volver a pensar que el médico está equivocado, que realmente si está enferma, y empezará de nuevo el círculo.

 Dejar de hablar de las enfermedades.

 Dejar de buscar en Internet un diagnóstico de los síntomas, deja este trabajo a los médicos y especialistas.

 Contar cuántas veces has asistido al médico o realizado análisis en el último año. 

 Al ser un trastorno mental, aprender a controlar la mente, los pensamientos y emociones negativas o depresivas.

 Aprender a ser más positivo.

 Buscar ayuda psicológica.

 Dejar de tenerle miedo a la enfermedad y aceptar cuando las enfermedades son leves o graves.

Estar hablando constantemente de tus enfermedades y síntomas aleja a tus seres queridos y amigos. Si eres una persona hipocondriaca, acéptalo, haz un intento por seguir estos consejos, y si no lo logras, pide ayuda de inmediato y aprende a vivir saludablemente.

Fuente: Revista Mira

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