Autor: Lic. Rómulo Conde Machado

Ya llevamos años observando cómo las empresas “Fintech” están irrumpiendo en los mercados financieros y en los comportamientos del cliente de servicios financieros. La tecnología se ha convertido en un factor clave de cara al crecimiento en los mercados, sobre todo en tiempos donde el aspecto “time to market” se ha convertido en tan fundamental, que hasta las grandes o tradicionales instituciones financieras han creado sus propias divisiones dedicadas a adquirir start-ups e idear productos en ambiente start-up para no perder el tren hacia el futuro.

Las tecnologías de la información ya llevan tiempo transformando el sector educativo a través de ofertas de cursos de todo tipo y plataformas online donde obtener certificaciones profesionales, pero también encaminadas a facilitar la docencia a alumnos de preescolar en adelante.

La situación pandémica ha dado un considerable empujón a estas plataformas “EdTech”, por motivos obvios:

  • En situaciones de no poder ofrecer al alumnado la docencia vía clases presenciales, es importante tener la modalidad de aprendizaje remoto como plan B.
  • Asimismo, se ha visto que a través de una oferta de educación virtual, se puede llegar a un mayor número y segmentos de alumnos, democratizando el acceso a la educación, coadyuvando a eliminar barreras sociales. Obviamente, este último punto implica poner a disposición los medios técnicos mínimos necesarios.
  • Por otra parte, el segmento de certificaciones profesionales y cursos y formación complementarios también está experimentando un auge importante por la flexibilidad que ofrece.

Con todas las ventajas que tiene, también hay que tener en cuenta las siguientes limitaciones:

  • Falta de interacción social: los entornos virtuales alejan al alumno de la posibilidad de interactuar personalmente con otros compañeros de estudio, por lo que –sobre todo de cara a la educación de primaria y secundaria- es necesario emplear metodologías y herramientas que  permitan dicha interacción a través de grupos reducidos, con intereses compartidos, por ejemplo, a través de “break-out room” virtuales, o bien grupos de trabajo reducidos que se junten en espacios de co-working o bibliotecas públicas.

En resumen, es preciso mantener en nuestro radar iniciativas en el sector “EdTech”, incluso como vía alternativa o complementaria para llegar a más segmentos de alumnos, que además puede ayudar a conseguir a una buena educación esté al alcance de todos.

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