Autor: Alejandro Robles Arias 

El problema del agua en México es uno que alcanza dimensiones espaciales y no, no se trata de un juego de palabras. Recientemente la NASA declaró que nuestro país sufre un fenómeno de sequía generalizada.

Sus reportes satelitales indican que un 87.56% del territorio nacional tiene algún tipo de sequía y el 54% se encuentra en situación crítica.

“Las grandes presas de México se encuentran en niveles excepcionalmente bajos, lo que agota los recursos hídricos para beber, cultivar y regar” notificó la dependencia estadounidense.

Todo esto surge de una investigación de las alteraciones del ciclo de lluvias del continente americano a causa del calentamiento global.

La gravedad del estado actual no es ajena al gobierno local. Tan sólo en abril la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, expresó que la capital está lidiando con la peor sequía en los últimos 30 años.

El 2020 tuvo muy pocas precipitaciones provocando mínimos históricos de las presas nacionales incluso se prevé que como consecuencia para el 2022 la CDMX enfrentará grandes estragos con la disponibilidad del agua. 

Simplemente hoy en día el Sistema Cutzamala, principal fuente de agua del Valle de México, encuentra sus reservas un 32.5% por debajo del promedio histórico de metros cúbicos de agua.

Desde luego los alarmantes eventos descritos contrastan con el día a día en la percepción de muchas personas. ¿Nunca has pensado cómo llueve demasiado en muchos lugares al punto que se inundan y como otros padecen sequias?

O peor aún, algunos como la CDMX donde las alcaldías con mayor número de habitantes y en mayor vulnerabilidad económica padecen escasez de agua a lo largo de todo el año, mientras en temporadas de lluvia se desbordan literalmente de agua.

Contamos con grandes expertos mexicanos que buscan soluciones a lo que se presenta como una emergencia a la vuelta de la esquina.

Rafael Sánchez Bravo, especialista de la Universidad Autónoma de Chapingo, llama a la construcción de un Acueducto Nacional desde el sur del Golfo de México hasta la frontera norte con Estados Unidos, de modo que se aprovechen los escurrimientos hídricos que se dan en los estados de Veracruz, Tabasco y Chiapas.

El catedrático argumenta que es viable crear un canal de recuperación del agua de lluvia que se desborda de los ríos Grijalva, Usumacinta y Coatzacoalcos por lo que se evitaría las inundaciones anuales en esos estados y al mismo tiempo se dote de agua al centro y norte del país.

A su vez, Pedro Moctezuma Barragán, coordinador del programa de sustentabilidad de la U.A.M. argumenta que se debe dejar el modelo actual de extracción-desecho y utilizar uno que privilegie los ciclos del agua y el tratamiento residual del agua de la cuenca.

Moctezuma ha realizado ensayos en lugares diversas zonas de Iztapalapa donde ha construido cisternas de ferrocemento que son muy económicas y permiten captar grandes cantidades de agua para las zonas aledañas.

Además, deja claro que hay proyectos ya aprobados desde el 2010 por el Consejo de la Cuenca del Valle de México que aun no arrancan. En particular menciona el que tiene como objetivo compactar el suelo del lago Tláhuac-Xico lo que aumentaría considerablemente la capacidad de almacenaje de agua de lluvia que hoy se pierde.

Como vemos alternativas hay muchas. Una sequía que hay en campo no debe contagiar nuestras mentes.

La gravedad de la situación deja latente que el problema es tan grande que no debemos dejar todo en manos del gobierno y debemos incorporar ecotecnias en nuestros hogares en la medida de nuestras posibilidades.

El agua es de aquellas cosas de la vida que en el momento que no está, nos damos cuenta de su importancia y la gran cantidad de actividades que nos permite realizar.

Seamos parte de la solución y provoquemos una lluvia acciones que nos permita superar esta coyuntura tan apremiante. La solución comienza desde casa. 

Fuente: Arquitecturar

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