Cuando escuchamos la palabra “deuda”, inmediatamente lo asociamos con algo negativo y que representa una carga para las finanzas personales. 

Sin embargo, la realidad es que una deuda es un arma de doble filo. En general, adquirir compromisos financieros no debe ser visto como algo malo, siempre que se haga de forma consciente y razonada. 

La financiación está también cada vez más a la mano, con portales en línea como, por ejemplo, www.finguru.mx, los cuales nos pueden ayudar y mejorar nuestras condiciones de vida. 

Sin embargo, también es muy importante aclarar que un mal manejo de las deudas, es decir, las deudas malas, puede desequilibrar nuestra salud financiera y provocar un efecto dominó que afectaría a múltiples aspectos de nuestras vidas.

¿Cómo diferenciarlas?

A través de la revista de internet de la Comisión Nacional Para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la cual señala que existen dos tipos de deudas: las buenas y las malas. La diferencia en cada una es la forma en cómo se utilizan y cómo se les saca provecho.

Una deuda financiera es aquella en la que se está obligado a devolver el dinero prestado, más los intereses generados en el tiempo que se llevó el préstamo y que se encuentra determinado en las condiciones al adquirir dicha deuda.

Deudas buenas

Son aquellas que hacen crecer su patrimonio o lo mantienen seguro ante eventualidades. Las personas suelen adquirirlas para invertir en algo que les genere ganancias en el futuro. Dicho de otra forma, una buena deuda reflejará beneficios a mayor plazo y duración. 

Ejemplos de deudas buenas:

  • La hipoteca de una casa 
  • El pago de un curso o maestría, con el fin de conseguir un mejor empleo. 
  • Un préstamo para invertir o potenciar un negocio
  • La compra de un automóvil, de segunda mano y en buen estado, para ponerlo a trabajar en un negocio. 
  • Pago de seguro de gastos médicos mayores para protegerte y a tu familia

Deudas malas

Este tipo de deuda se distingue por no generar ganancias, adquiriendo bienes que no necesitamos, que tienen corta duración o se deprecian rápidamente. Las deudas comienzan a convertirse en malas cuando existe un mal manejo de estas, ocasionando que se rebase la capacidad de pago.

Una vez que se rebasa la capacidad de pago, las personas optan por adquirir un nuevo préstamo para pagar las deudas de la primera, creando así un ciclo de endeudamiento.

Otra forma de identificar deudas malas es cuando se le destina más del 30% de sus ingresos a los pagos de estas.

Algunos ejemplos de deudas malas:

  • Endeudamiento con tarjeta de crédito debido al mal manejo de esta 
  • Pagar viajes con tarjeta de crédito
  • Comprar ropa, calzado o despensa con tarjeta de crédito.
  • Pago de servicios, como agua, luz, gas, telefonía, etc., haciendo uso de la tarjeta de crédito.

Cómo evitar que una deuda se vuelva mala

¡Muy fácil! Basta con evitar los errores más comunes:

  • Consumir a crédito por encima de la capacidad de pago
  • Pagar el mínimo en tarjetas de crédito
  • Comprar bienes perecederos a crédito 
  • No elaborar un presupuesto 
  • Adquirir servicios y/o productos con altas tasas de interés 
  • Utilizar el dinero destinado a gasto fijo 
  • No pagar a tiempo, lo que ocasiona que los intereses crezcan. 
  • No contar con un fondo de emergencia para lidiar con eventos inesperados, como la disminución de ingresos, enfermedades u hospitalizaciones.
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