LA LUZ DEL SILENCIO

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Los sentidos son los medios con los que nos comunicamos con el mundo. La vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto son los maravillosos canales por los que fluye nuestra comunicación con el mundo exterior. A veces, como sucede con tantas otras bendiciones de la vida que damos por dadas, creemos que son facultades normales y que así lo serán por siempre…hasta que no.

La luz del silencio, publicado por LID Editorial Mexicana, es un libro que aborda esa circunstancia. ¿Qué sucede cuando naces con una discapacidad y alguno de los sentidos falla? ¿Cómo se afectan nuestra percepción, conocimiento, ánimo, humor, perspectivas? ¿Qué pasa con nuestras relaciones? ¿Cómo es nuestra vida? 

Adriana Lozano, la autora, nació sorda de un oído y hace pocos años sufrió un accidente una caída, que le cambió la vida. Desde entonces padece de una grave discapacidad auditiva. Tiene sordera profunda en el oído derecho e hipoacusia en el izquierdo, además de tinnitus y migraña; esto quiere decir que no oye del lado derecho, oye mal del lado izquierdo y, siempre, con un zumbido de fondo. A partir de ahí, su vida se convirtió en una interminable sucesión de ruidos y sonidos en los que jamás hay silencio.

Gracias a su fortaleza y valor, así como al apoyo de los suyos, ha superado las diversas crisis personales, familiares, sociales surgidas a consecuencia del accidente. Y ha ido más allá; ha convertido su peor pesadilla en una lección de vida. Después de la primera conmoción emocional que supuso tomar conciencia de su discapacidad, se ha dedicado transformar sus experiencias en lecciones, para sí misma y los demás.

 Reconoció la enorme cantidad de personas que, como ella, padece de algún tipo de discapacidad en sus sentidos, en particular en el de la audición, y que lo que ella ha vivido, experimentado, superado, aprendido puede ser de utilidad para quienes cruzan por ese desierto. Ésa es la génesis de este libro.

Es un relato de vida, un testimonio de resiliencia, un mensaje de esperanza, una guía práctica pero, sobre todo, un acompañamiento afectuoso, cercano y cálido, para todos los que sufren una deficiencia auditiva o de algún otro tipo y, un claro ejemplo de que no sólo se oye con los oídos sino, también, con el corazón.

Bertha Inés Herrerías Franco. 

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