¿Te has preguntado cuántas veces pensamos en cuestión de números?  Cuantificar cada cosa, convertir la vida en una carrera de cifras y porcentajes, puede acabar en obsesión.

Vamos a platicar a que me refiero con esto. Por naturaleza las acciones que realizamos y van seguidas de un estímulo positivo, tendemos a repetirlas; y si es negativo, a disminuir.    Nuestro cerebro asocia comportamiento con estímulo.

Sin embargo, nuestra sociedad está dominada por números y más números:

  • A los vendedores de una empresa se les premia si consiguen más ventas: cuántos clientes han visitado, a cuantos han convencido, y cuánto dinero han comprado.
  • A los profesores universitarios se les reconoce por el número de artículos científicos publicados.   Más que hablar de los investigado, se comenta sobre cuántos artículos se han logrado publicar.
  • Los escritores llevan la cuenta exacta de los libros que han vendido.
  • Al organizar un evento, lo importante es que vayan muchas personas, restándole a veces importancia a la calidad y contenido del evento.

Y vamos con situaciones de nuestra vida diaria:

  • A nuestros hijos los evaluamos por sus calificaciones, si vemos un cuatro en un examen, pensamos de inmediato que es un flojo.
  • Si tienes página de Facebook, lo único que importa es cuantos amigos tienes.
  • Los mismo en otras redes sociales como Instagram o twitter.   Si tengo a muchos que me siguen, soy una persona exitosa.

A los números les cargamos demasiada importancia, y un significado que no poseen.    A veces tanta que acabamos por sufrir una especie de obsesión numérica.  

Te sientes incómodo cuando te preguntas cifras:

  • ¿cuanto ganas?, esto es una intromisión, al pronunciarla en voz alta es como revelar alto íntimo: ¿lo que valemos?, ¿lo que hemos conseguido? ¿qué pensará el otro?
  • Nuestra edad: a algunas personas les cuesta decir 30, 40, 50 o 60; y sentimos que seremos juzgados por nuestra respuesta. 

O caemos en imposiciones a nosotros mismos: ¿qué debo comer?  ¿cuántas horas debo dormir? ¿cuál es la diferencia de edad ideal en una pareja?, y así podríamos seguir y seguir con muchas preguntas. 

Los números son necesarios, necesitamos orden, ver la progresión. Pero algo importante: el peligro es olvidar que las cifras son solo un indicador aproximado, pero no definen nuestra personalidad, y mucho menos el valor que tenemos como persona.

Son indispensables en nuestra vida, pero evitemos que nos dominen y no nos dejen ver lo esencial, que muchas veces no es medible: ¿cómo cuantificar una conversación con un amigo o con tu pareja? ¿cómo medir el tiempo con tus hijos?, ¿cuánto vale una convivencia después del trabajo?, ¿cómo cuantificar el escuchar buena música, asistir a un concierto o ver una obra de teatro?

Esto es lo que realmente vale en la vida, el éxito no se mide en números, sino en la calidad de tu trabajo, la convivencia con tu familia, y la relación que tengas con quienes te rodean. Disfruta aquello que no puedas medir y cuando hables de números en tu vida, dales la importancia que tienen.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. Exalumna del Colegio Miraflores. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

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