En 1949, una chica de 17 años llamada Connie Papurt deseaba comprar un vestido nuevo, para lo cual necesitaba 25 dólares. De modo que hizo lo que hacen muchos en su situación: pedir dinero prestado a un pariente.

En este caso, el pariente era la autora y filósofa en economía Ayn Rand. Dicha carta fue publicada en el libro “Letters of Ayn Rand” (Cartas de Ayn Rand).

Naturalmente, Rand no pudo resistir la tentación de responder con una disertación sobre responsabilidad financiera a la solicitud de su sobrina política (Connie era hija de Agnes, la hermana del marido de Rand, Frank O’Connor):

Querida Connie:

Eres muy joven, por lo que no sé si estás consciente de la seriedad de tu acción al escribirme para pedir dinero. Como no te conozco, te pondré a prueba.

Si en verdad quieres que te preste 25 dólares, voy a darme la oportunidad de descubrir qué clase de persona eres. Quieres que te lo preste hasta tu graduación. Haré algo mejor que eso. Haré que te sea más fácil pagar tu deuda, pero con la condición de que comprendas y aceptes esto como un trato de negocios serio. Antes de que te lo preste, quiero que lo pienses otra vez con mucho cuidado.

Estas son mis condiciones: Si te envío los 25 dólares, te dare un plazo de un año para devolverlo. Te dare seis meses para que después de tu graduación consigas un empleo. Luego, comenzarás a pagar el préstamo en facilidades: me enviarás cinco dólares el 15 de enero de 1950, y cuatro dólares el día 15 de cada mes; la última mensualidad se pagará el 15 de junio de ese año, con lo que se liquidará el total de la deuda.

¿Estás dispuesta a hacerlo?

Esto es lo que quiero que pienses muy bien: Una vez que consigas un empleo, siempre habrán muchas cosas que necesitarás o en las que preferirás gastar en vez de pagar tu deuda. Quiero que decidas ahora, por adelantado, como una persona honesta y responsable, si estarás dispuesta y serás capaz de pagarme ese dinero, sin importar lo que suceda, como una obligación que esté por encima y por delante de cualquier otro gasto.

Quiero que comprendas ahora mismo que no aceptaré ninguna excusa, excepto una enfermedad grave. Si te enfermaras, entonces te otorgaré una extensión de tiempo, pero por ninguna otra razón. Si cuando establezcamos el compromiso, me dices que no puedes pagarme porque necesitaste un nuevo par de zapatos, un abrigo o porque le diste el dinero a alguien de la familia que lo necesitaba más que yo, entonces te consideraré una estafadora. No, no te mandaré a la policía, pero te cortaré como a una persona podrida y no te volveré a hablar ni a escribir más.

Ahora te diré por qué soy tan seria y severa acerca de esto: Desprecio a la gente irresponsable. No quiero tratar con ese tipo de personas ni ayudarlas de manera alguna. Una persona irresponsable es una persona que hace promesas vagas, luego rompe su palabra, culpa a las circunstancias y espera que los demás la disculpen. Una persona no hace una promesa sin pensar en todas las consecuencias y estar preparada para afrontarlas.

Quieres 25 dólares para comprarte un vestido… dime que conseguirás un trabajo y serás capaz de pagarme. Eso está perfecto y estoy dispuesta a ayudarte, si eso es exactamente lo que quieres decir. Pero si lo que quieres decir es: dame el dinero ahora y te lo repondré si no cambio de idea, entonces no hay trato. Si yo cumplo con mi parte, tú debes cumplir la tuya, tal como lo acordamos, sin importar lo que suceda.

Sufrí una gran decepción con Mimi y Marna (Docky). Cuando conocí a Mimi, me pidió dinero para un curso de arte. Se lo di, pero no tomó el curso. Mantuve a Marna durante un año con el propósito de ayudarla a terminar la preparatoria. No terminó la preparatoria. Me arriesgaré contigo, porque no quiero culparte por las acciones de tus hermanas. Pero quiero que me demuestres que tú eres una mejor clase de persona.

Te diré las razones de las condiciones que te pongo: creo que la persona que espera que otros le den dinero, en vez de ganarlo, es la persona más podrida del planeta. Me gustaría enseñarte, si puedo, muy temprano en la vida, la idea de la persona capitalista responsable autosuficiente que se respeta a sí misma. Si pides dinero prestado y lo pagas, es el mejor entrenamiento en responsabilidad que tendrás jamás.

Quiero que abandones –si es que cruza por tu mente– la idea de que tienes derecho a esperar dinero o apoyo de mi parte, solo porque somos parientes. Quiero que comprendas con claridad, en este momento, ahora que eres joven, que ninguna persona honesta se cree obligada a mantener a sus familiares. Yo no lo creo y no lo haré. No puedes caerme bien ni puedo querer ayudarte solo porque lo necesitas. Esa no es una buena razón. Pero puedes ganarte mi simpatía, mi interés y mi ayuda al mostrarme que eres una buena persona.

Piénsalo bien y déjame saber si quieres pedirme dinero prestado bajo mis condiciones y darme tu palabra de honor para garantizar que habrás de cumplirlas. Si es así, te enviaré el dinero. Si no me comprendes, si piensas que soy una vieja rica, dura y cruel, y no apruebas mis ideas, bueno, no tienes que aprobarlas, pero en ese caso no debes pedir mi ayuda.

Esperaré a oír de ti, y si descubro que eres mi tipo de persona, entonces espero que esto sea el comienzo de una sincera amistad entre nosotras, lo cual me complacerá mucho.

Tu tía.

Conclusión:

¿Qué respondió Connie? Según se infiere en la siguiente carta que le dirigió Rand a su sobrina, la chica estaba bastante bien preparada para el reto que le lanzó su tía. Tenía que estarlo si pretendía pedirle dinero prestado a Ayn Rand.

Ayn Rand es la polémica autora de
los bestsellers ‘El manantial’ y ‘La rebelión de Atlas’, conocida por haber desarrollado un sistema filosófico al que denominó «objetivismo», cuyos pilares son: el individualismo, el racionalismo, el capitalismo y el “egoísmo racional”, según el cual, cada hombre es un fin en sí mismo, y debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificar a otros. La búsqueda de su propio interés, su propia razón y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.

El ateísmo es una parte fundamental del objetivismo, ya que propugna la razón como único absoluto en la vida del hombre. A pesar de sus raíces judías, Rand despreciaba cualquier religión o creencia que no esté basada en la razón, así como el concepto de Dios al alegar que era improbable; el altruismo, la fe, el espíritu del sacrificio, la humildad y el amor por la patria no tenían sentido para ella. Por el contrario, promovía el egoísmo más puro, la codicia (el hombre acumulando riquezas solo para él mismo) y la supremacía de los ricos. El “superhombre” ideado por Ayn Rand es un ser egoísta, racional y un triunfador que busca su propia felicidad sin importarle los demás. ¿Suena familiar? Hay mucho del pensamiento de Rand en la cultura actual. Las consecuencias saltan a la vista.

Basar una sociedad en el egoísmo puro es un absurdo. En una nación objetivista no hay ideales, pues eso va en contra de la racionalidad del sistema objetivista. La trampa consiste en hacer creer que cada individuo puede sobresalir por sí mismo sin interesarse en los demás. El objetivismo no es una vía hacia la felicidad, es una trampa filosófica que infecta nuestro espíritu. Lejos de llevar al hombre a una evolución, es una daga contra los valores de Occidente: Amor, Belleza y Honor.

Ayn Rand

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