Una exposición que te hará exclamar su nombre: ¡Ay güey, güey!

¿Cómo sabemos que hemos olvidado algo aunque no podamos recordar lo olvidado? ¿Cómo un fragmento puede detonar la totalidad de un recuerdo? Pensar la memoria es fascinante y es, también, el tema central de la exposición del polifacético artista Ai Weiwei, que pone la historia milenaria de China al servicio del arte contemporáneo para generar tensiones entre el pasado y el presente. 

Weiwei se hizo notar al realizar piezas trasgresoras como Dejando caer una urna de la dinastía Han (1995). Se consagró al emplear técnicas ancestrales ‒porcelana, jade, tallado en madera‒ para crear objetos con motivos actuales, como la migración siria. Pero denunciar los excesos del poder es lo que lo ha hecho un paladín de los derechos humanos y un artista reconocido a nivel mundial.

En el MUAC presenta un diálogo inesperado entre un edificio tradicional chino ‒de más de 400 años de antigüedad‒ y los retratos de los normalistas desaparecidos, elaborados con una innovadora técnica:  piezas de LEGO.  El Salón ancestral de la familia Wang es un bello y enorme edificio de madera, que se convirtió en ruina a partir del olvido impuesto por la Revolución Cultural, política que desató un sistemático ataque en contra las ideas, la cultura, las costumbres y los hábitos chinos. Weiwei lo rescató de convertirse en decoración de algún restaurante o almacén. Retratos de LEGO. Caso Ayotzinapa, reproduce las fotografías de los normalistas desaparecidos.  

La belleza e inocencia de su técnica colisionan con la crudeza que representa: el ataque a las vidas de los estudiantes, su ausencia y la necesidad de mantener viva su memoria.

La propia vida del artista se entrelaza con estas piezas. Su padre pasó de ser un poeta importante a una ruina para el sistema. Weiwei sufrió una desaparición forzosa tras investigar sobre los más de 5mil niños y jóvenes que murieron bajo los escombros de escuelas, en el sismo de Sichuan (2008). Sabe, en carne propia, que la única forma de superar la ausencia es seguir vivo en la
memoria de otros. 

Tú no olvides ver esta exposición antes del 6 de octubre. 

Cynthia Aguirre
Historiadora del arte
El nombre de esta sección, Metaxu, es un término griego que significa “mientras, en medio de o entre tanto”; un lugar a mitad del camino. Es un momento: mientras tanto. Es una persona: intermediario; lo próximo, lo adjunto. Simone Well lo define como un muro que a la vez que separa, comunica. Las exposiciones que invito
a ver suceden entre una entrega y otra. cyaguirre17@gmail.com

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