Steve Horwitz

Cuando Milton Friedman fue a China de gira, la delegación china le mostró el proyecto de un nuevo canal que estaban construyendo, Friedman preguntó: “¿Por qué tienen hombres excavando este canal con palas?, ¿por qué no usan excavadoras o bulldozers?”. Un miembro de la delegación china respondió: “Si usáramos grandes máquinas no podríamos crear tantos empleos.” A lo que Friedman repuso: “Oh, es un programa de creación de trabajo. Pensé que querían construir un canal. Si lo que quieren son empleos, quítenles las palas y denles cucharas.”

“Creación de empleo” es una frase muy usada, especialmente por los políticos. Crear empleos es fácil. Lo difícil es la creación de riqueza. Por ejemplo, podríamos destruir toda la maquinaria agrícola. Eso crearía millones de empleos en el campo inmediatamente. Pero no creo que nadie lo vea como una solución real. El punto es que el progreso económico viene no tanto de crear empleos, eso es fácil, sino de eliminar los empleos que no necesitamos.

Hace cien años más del 40 por ciento de la población estaba involucrada en trabajos agrícolas de algún tipo. Hoy, menos del 2 por ciento se dedica a laborar en este sector a pesar de que la producción agrícola tuvo un auge gracias a la mecanización e invención de todo tipo de maquinaria agrícola. ¿Qué pasó con todos esos trabajos? A medida que la mecanización abarató los productos agrícolas, la gente tuvo que gastar menos de su dinero en comida y pudo gastarlo en otro tipo de cosas.

La historia del progreso ha sido la de nuestra habilidad para eliminar trabajos al economizar el recurso más escaso de todos, el trabajo humano, para dedicarnos a hacer las cosas que en realidad queremos.

Claro, las innovaciones no ocurren todas a la vez sino gradualmente, a lo largo del tiempo. Y toda innovación tecnológica significa que los trabajadores tendrán que aprender nuevas habilidades y es probable que algunos estén desempleados durante algún tiempo. Mientras ese desempleo es malo, las alternativas son peores.

Estas transiciones laborales son el precio que pagamos por el progreso económico. Impedirlas sería detener el crecimiento, la innovación y la reducción de la pobreza.

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Las señales del mercado te indican en qué tipo de habilidades debes invertir, dónde estarán los nuevos trabajos y cuáles serán las nuevas áreas de oportunidad.

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La destrucción de trabajos también les indica a los jóvenes cuáles serán los trabajos del futuro. Han surgido nuevos empleos, reemplazando a los antiguos que había en la agricultura, por ejemplo. A lo largo del siglo veinte, Estados Unidos pasó de una economía basada en empleos agrícolas a ser una economía basada en empleos industriales; de ahí pasó a ser una economía basada en empleos de servicios y ahora de conocimiento.

Las señales del mercado pueden indicarle a la gente en qué tipo de habilidades debería invertir, dónde estarán los nuevos trabajos y cuáles serán las nuevas áreas de oportunidad. Los gobiernos no tienen esas señales. De hecho, muchos programas estatales de empleo son para satisfacer las necesidades de los políticos y no las de los consumidores. Los gobiernos son buenos creando trabajo, pero no son buenos creando trabajos que generen valor.

Si quieren trabajos valiosos necesitan gente como Bill Gates y Steve Jobs, que sepan cómo crear valor y generar trabajos útiles.

El mejor programa de creación de empleos en la historia es el libre mercado y el espíritu emprendedor que este genera.

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Steve Horwitz es un economista estadounidense de la Escuela Austriaca y catedrático en St. Lawrence University. Es autor de varios libros, como: Monetary Evolution, Free Banking, and Economic Order, (Westview Press, 1992), ‘Of Human Action but not Human Design’: Liberalism in the Tradition of the Scottish Enlightenment, 1999 Annual Frank P. Piskor Lecture, (St. Lawrence University, 2000), Microfoundations and Macroeconomics: An Austrian Perspective, (Routledge, 2000) ISBN 0-415-19762-7. Co-ganador del Premio Smith en Economía Austríaca del 2001 por la mejor contribución a la economía Austríaca publicada en los últimos tres años; y coautor de varios más.

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