Al vivir en una ciudad grande cuentas con muchos beneficios, entre ellos, una mayor variedad de opciones en entretenimiento, lugares para comer y divertirte, así como muchas otras cosas a las que difícilmente se tiene acceso en las ciudades pequeñas. Sin embargo, todo aspecto positivo necesita de algo negativo para poder ser valorado, en este caso ese aspecto negativo se encuentra en el temible TRÁFICO. Conforme pasan los años, la planeación de las ciudades deja de ser apta para el volumen de habitantes que tiene, por lo que el uso de vialidades  se convierte en un sufrimiento colectivo diario. Y probablemente te preguntarás ¿qué tiene que ver la cortesía con todo esto? Bueno…tiene mayor relación de lo que te imaginas, a continuación te explicamos porqué.

No respetamos el reglamento de tránsito. ¿Cuántas veces no has podido pasar el semáforo gracias a un “vivo” que se quedó atravesado pensando que le ganaría a la luz roja? ó ¿Alguna vez estuviste involucrado en un accidente que fue causado por no utilizar las direccionales? Ejemplos de este tipo, hay muchos. Son esas pequeñas acciones las que generan el caos vial, por lo que se pueden evitar siguiendo la ley.

No cedemos el paso. Nada nos cuesta disminuir nuestra velocidad, hacer un cambio de luces y dejar pasar al automóvil que desea incorporarse. Nuestro estrés vial es tan severo que en esta situación pensamos que el ser amable nos podría retrasar la hora de llegada. ¡No es verdad! Respetemos el 1×1 y anticipemos nuestra salida.

No somos agradecidos. Si corriste con la suerte de que te cedieran el paso… ¡Agradece! De esta manera podrás generar un sentimiento positivo que podrá motivar a la otra persona a volverlo a hacer y quizá convertirse en una espiral de acciones que nos beneficien a todos.

No somos pacientes. No todos cuentan con la misma habilidad para manejar, hagamos uso de nuestra paciencia al momento de que alguien se estacione o haga alguna maniobra para salir. Conserva tu distancia y asegúrate de que nadie estaba esperando su turno para ocupar el lugar.

Hacemos uso de dobles carriles. No hay nada más molesto que los conductores que convierten un carril en dos, exponiendo a los vehículos de su alrededor y generando un ambiente molesto y hostil. Recuerda que las calles tienen un sentido y un número de carriles por una razón, respetemos y hagamos uso correcto de éstos.

Te invitamos a llevar a cabo estos puntos, notarás que tu humor mejorará y que tus trayectos no serán tan estresantes. Recuerda que tomarte unos segundos para mostrar tu cortesía no retrasará tu agenda y que todas nuestras acciones hablan y reflejan la persona y país que somos. Decide hacer un cambio y mejora el ambiente en el que vives y te desplazas.

Imagen Pública
Nuevo Polanco, Ferrocarril
de Cuernavaca 683.
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