Se escuchan mexicanos criticando a su país de forma incesante, haciendo eco del panorama catastrofista pintado por quienes se venden como la opción “antisistema”. Con una profunda y ofensiva ignorancia de la realidad afirman que este país se está yendo al hoyo. Y de ese diagnóstico errado se derivan decisiones erráticas.

El modelo económico que sigue México desde hace cinco sexenios funciona y es exitoso. Venimos arrastrando todavía los estragos de las políticas erradas de los 70s y 80s. Políticas económicas que hoy se proponen como panacea.

Como prueba de que la economía de México no está fatal, cuentan los hechos:

  • México es la economía 14 del mundo.
  • Es el octavo país más competitivo del mundo en manufactura.
  • México rompió récord de producción automotriz en el 2017 y es ya el sexto productor de vehículos en el mundo.
  • México por primera vez en su historia exporta más productos agrícolas de los que importa.
  • México está entre los principales productores del mundo de aguacate, tomate, brócoli, chile, cerveza, huevo, fresas, legumbres, etc.
  • México es el país que más tratados de libre comercio tiene en el planeta: 45 tratados vs 17 de EUA.
  • Durante los últimos 3 sexenios, México ha registrado la más baja inflación que hemos visto en décadas.
  • México rompió récord en atracción de inversión extranjera directa en el 2016 y 2017, y se ha convertido en el destino preferido de inversionistas y empresas trasnacionales en nuestro continente.
  • México tiene zonas como el Bajío y el Noroeste que han estado creciendo de forma sostenida a tasas del 5 y 6%.
  • México duplicó en los últimos seis años su infraestructura en transporte de gas natural con pura inversión privada, incluyendo inversión de mexicanos que no se quejan trabajan y creen en su país.
  • México es uno de los principales destinos de proyectos de energía renovable (solar y eólica) en el mundo.
  • México duplicó en los últimos 10 años su capacidad en generación de energía eléctrica y su mercado eléctrico es uno de los más dinámicos en el mundo.
  • México ya es la economía más fuerte de América Latina.
  • México tiene la moneda más estable y atractiva de las economías emergentes, de acuerdo con el Chicago Board of Trade.
  • México logró subir su recaudación fiscal del 10% del PIB hace 10 años al 17% del PIB en la actualidad, aun cuando su principal contribuyente –PEMEX– sufrió la caída en los precios del petróleo.
  • México logró despetrolizar su economía.

Nuestro país debe seguir avanzando. Es importante no destruir lo que funciona, sino corregir lo que está mal: la impunidad y la corrupción que dan pie a la desigualdad, la violencia y la inseguridad.

El rol del Estado no es controlar todo y convertirse en un papá gobierno que meta su cuchara en roles que no le corresponden en una economía de libre mercado que funciona. Le corresponde administrar acertadamente los ingresos del erario para que se traduzcan en niveles aceptables de bienestar para toda la población, sostenible a largo plazo, en vez del dispendio en programas clientelares que compran el voto, pero ayudan poco y a corto plazo a la gente, endeudando al país. No es su papel el volverse el principal protagonista de la economía ni quitarle a unos para darle a otros de manera aleatoria.

Su responsabilidad es ofrecer garantías e incentivos para que todo aquel ciudadano que se esfuerce encuentre oportunidades para su desarrollo y un estilo de vida digno.

México necesita ciudadanos que trabajen y que crean en su país, que estén dispuestos a apostar y arriesgar todo por él. México no necesita NiNis que se la pasen quejándose todo el día ni adultos que añoren un pasado desdibujado que no corresponde a la realidad actual, ni regresar a las épocas de Echeverría y López Portillo, cuyas políticas económicas y antidemocráticas nos llevaron a las peores crisis de nuestra historia, y que se están repitiendo en el sueño guajiro del socialismo latinoamericano.

México necesita un gobierno que haga cumplir la ley, punto. No que dé limosnas, no que intervenga una economía que funciona para copiar esquemas que han llevado a la bancarrota a cuanto país los ha implementado.

Elena Goicoechea

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