Claudio Limón; pincelazos de éxito

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El destino a veces aparece como el brote de un instinto. Claudio Limón (Arandas, Jalisco, 1979) nació en una familia creativa. Hijo de un rotulista y una modista, supo lo que quería hacer en la vida cuando antes incluso de entrar a la primaria comenzó a buscar e imaginar figuras en el mosaico de su casa para luego dibujarlas con lapiz.

Al piso le siguieron las paredes de su casa como lienzos. La imaginación encontró sus tonos en los paisajes campiranos de la
peculiar tierra alteña que recorrió junto a un abuelo que le contagió su sensibilidad y amor por la naturaleza. La tierra colorada y los cielos con atardeceres de tonalidades intensas y contrastantes le ofrecieron a Claudio Limón una paleta de colores viva y explosiva. En su obra predomina los tintes y tonalidades festivas como declaración de principios.

El niño al que nunca regañaron por dibujar sobre las paredes de su casa sigue agregando pincelazos de éxito, perseverancia y talento a su propia historia.

Febril, creativo y con una imaginación desbordada, Claudio Limón comenzó a estudiar y a experimentar con diversas técnicas sobre materiales diversos. Su instrucción
formal la transitó por los caminos del diseño gráfico y la ilustración, donde consiguió el éxito profesional trabajando con agencias de publicidad con reconocimiento nacional e internacional, que, sin embargo, nunca lo apartaron de su permanente inquietud por plasmar el mundo bajo su propio estilo y sus propias reglas.

Claudio Limón es un ejemplo de que la disciplina es un excelente cómplice del talento. A pesar de que sus proyectos profesionales crecían siempre se dio el tiempo, el lujo y la maña de seguir creando arte, lo mismo interviniendo el refrigerador de su casa y los sillones o creando una serie de 100 ilustraciones de nopales con 100 diferentes estilos.

El artista se mueve para aprender y él recorrió una parte del mundo plasmando sobre un traje las imágenes que lo cautivaban. Claudio Limón es un viajero incansable que estudia geografía con la suela de los zapatos y ha conseguido que sus emociones convertidas en obras de arte recorran el orbe en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Bogotá, entre otras.

En realidad, Claudio Limón sigue manteniendo viva su capacidad de asombro para seguir innovando y despertando sensaciones e inquietudes y cumpliendo nuevos desafíos: el artista que afrontó un día el reto de hacer un autorretrato al día durante un año completo, plasmó su rostro en uno de los aparadores más vistos y conocidos en el mundo: un edificio de Times Square.

Alonso Torres

 

 

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