La poderosa canción de Kesha sobre el perdón

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Entabla un diálogo con Dios metida dentro de un ataúd. “Si hay un Dios o lo que sea, cualquier cosa, en cualquier parte, por qué me han abandonado todos y cada uno de los que he conocido, que he amado.»

Kesha ha cambiado o quizá Kesha ha vuelto a ser ella misma después de unos años de profunda oscuridad y desolación. La razón fue el abuso sexual y emocional que padeció por parte del productor de sus dos primeros discos, Lukasz Gottwald, más conocido como Dr. Luke.

Kesha enmudeció durante 4 años en los que no pudo hacer música porque estaba devastada, sumida en una profunda depresión e inmersa en una ardua batalla legal contra su productor que, además de haber abusado de ella, la tenía artísticamente secuestrada.

Lukasz Gottwald era el CEO de Kemosabe Records, discográfica que poseía todos los derechos sobre la música de la joven artista. Tras años de litigios y de recuperación física y emocional, Kesha empezó a vislumbrar la luz al final del túnel cuando SONY Music, propietaria de Kemosabe Records, relegó a Dr. Luke.

Entonces Kesha, que dejo de escribir su nombre con el símbolo del dólar, (anteriormente se escribía Ke$ha), editó “”.

“He hecho un disco del que me siento increíblemente orgullosa, desde el fondo de mi ser. He sacado de lo más profundo unas letras que para mí eran muy difíciles. ¡Y han gustado! Es muy hermoso y al mismo tiempo curativo. Me siento como si por primera vez me viesen como la persona que de verdad soy y a la gente le gusta que sea esa persona”, confesaba la artista a la revista Rolling Stone.

La risueña joven del tema “Tik Tok”, canción que la catapultara a la fama en 2010, había pasado por los infiernos de una industria que, en demasiadas ocasiones, muestra su lado más despiadado. Con su denuncia, Kesha había dado el pistoletazo de salida al movimiento #MeToo antes incluso de que este naciera como tal.

El primer primer sencillo de “Rainbow” es una poderosa canción sobre el perdón y la redención, “Praying”.

En su videoclip Kesha entabla un diálogo con Dios metida dentro de un ataúd. “¿Estoy muerta? ¿O es uno de esos sueños? ¿Uno de esos terribles sueños que parecen durar eternamente?Y si estoy viva, ¿por qué? Si hay un Dios o lo que sea, cualquier cosa, en cualquier parte, porqué me han abandonado todos y cada uno de los que he conocido, que he amado. Abandonada. ¿Cuál es la lección?, ¿cuál es el motivo? Dios, dame una señal o tendré que rendirme. No puedo seguir así más tiempo. Por favor, déjame morir. Seguir viva duele demasiado”, suplica. Pero en cuanto suenan los primeros acordes, el tono sombrío desaparece y Kesha camina hacia una cruz que dice “Dios es amor”.

La cantante dedica esta canción a su ex-productor, al que desea que haya “encontrado la paz, arrodillado, rezando”. Con energía le reprocha: “Casi consigues engañarme. Me dijiste que no era nada sin ti”. “Me dijiste que estaba acabada, bien, estabas equivocado y ahora lo mejor está por venir”. Pero aunque lo pueda parecer, la canción está exenta de rencor. Muy al contrario, Kesha confiesa a Dr. Luke que “en ocasiones rezo por ti por la noche para que algún día puedas ver la luz”. La misma que ella ya ha encontrado.

Fuente: Aleteia

FOTO: Instagram Kesha-@iiswhoiis

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