Enfermedades mentales en nuestra sociedad

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La salud mental, según la Organización Mundial de la Salud, es el completo estado de bienestar físico, mental y social; no solamente es la “ausencia de enfermedad”, ya que incluye los siguientes aspectos: sensación de bienestar, autonomía, competencia, realización intelectual y emocional, es decir: el estado en el que el individuo es capaz de enfrentar las situaciones de la vida, trabajar de forma productiva, relacionarse interpersonalmente, alcanzar sus objetivos y contribuir a la  sociedad.

Me parece muy acertada la forma en que el padre del psicoanálisis Sigmund Freud definía la salud mental : “la capacidad de una persona de amar, trabajar y jugar”. Los trastornos mentales (comúnmente llamados “enfermedades mentales”) son estados alterados del pensamiento, percepción, emociones y conducta que afectan la capacidad de relacionarse con los demás y causan estrés significativo o discapacidad social, laboral o para otras actividades importantes en la vida de las personas.

En México ha aumentado la incidencia de trastornos mentales en niños menores de 12 años, siendo los más comunes los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo, el déficit de atención y los trastornos de aprendizaje. En adolescentes y jóvenes es cada vez  más frecuente la depresión, la ansiedad, los trastornos de alimentación, el abuso de sustancias y un gran riesgo de conductas autodestructivas,  incluso suicidas. En los adultos es más frecuente el diagnóstico de depresión, trastornos por ansiedad y estrés post traumático, mientras que en los adultos mayores lo son la demencia y la depresión.

Los signos de alerta para detectar trastornos mentales en una persona son: constante tristeza, llanto, fatiga, falta de motivación, miedo, preocupación, acciones autodestructivas (lastimarse a sí misma o cortarse), conducta impulsiva o riesgosa, alteraciones del sueño o alimentación, ganar o perder peso, cambios bruscos en el estado de ánimo, abuso de sustancias o alcohol, dificultad para concentrarse o hacer actividades que antes eran comúnmente realizadas, así como ausentismo escolar o laboral. Las manifestaciones antes mencionadas pueden afectar las actividades personales, familiares, sociales, escolares o laborales. Ante la presencia de estos signos es muy importante recibir ayuda de un profesional de la salud mental.

Algunas estrategias muy útiles para prevenir los trastornos mentales son:

Fortalecer el vínculo familiar. Está científicamente comprobado que un bebé que recibió lactancia mantiene un vínculo materno-infantil más estrecho, lo cual influye en su capacidad futura para mantener buenas relaciones con los demás.

Practicar buenos hábitos: llevar una alimentación balanceada, dormir bien, mantener la mente ocupada (tener aficiones o pasatiempos, aprender idiomas, etc), hacer ejercicio físico.

Abstenerse de fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol (menores de edad abstenerse por completo de consumir alcohol).

Frecuentar grupos familiares o de amigos.

Evitar dentro de lo posible situaciones de estrés crónico.

La prevención es importante para mantener una buena salud mental.

Dra. Marina Berti
Psicoterapeuta

Tel. 5290-4199

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