Con 50 vuelven a jugar bebés en mi regazo.

Volvemos a conocer a niños, mi amor y yo.

Días oscuros sobre mí, mi mujer ha muerto.

Miro al futuro y me estremezco.

Mis hijos tienen sus propios hijos.

Y pienso en los años y en el amor que conocí.

Yo soy ahora un viejo. La naturaleza es terrible.

Me río de mi edad como un idiota.

Mi cuerpo se viene abajo. Gracia y fuerza se despiden.

Ahora solo queda una piedra, donde latía un corazón.

Pero en esta vieja carcasa aún vive un hombre joven.

Y mi maltrecho corazón se hincha.

Me acuerdo de las alegrías, me acuerdo de las penas.

Y vivo y amo, todos los días.

Pienso en los años, tan pocos y que se fueron tan rápido.

Acepto el hecho de que nada puede quedar.

Así que abrid los ojos. Abridlos y mirad.

Nada de viejo cascarrabias.

Mirad más de cerca. ¡Vedme a MÍ!

No asumas que el viejito de tu lado ya no ve nada. Él vive y siente como tú. En cada uno de nosotros late un corazón que se mantiene joven aunque el cuerpo se estropee. Recuerda las palabras de este anciano siempre que veas a una persona mayor, y compórtate como se merece. Comparte este poema con tus amigos y recuérdales que el corazón no envejece.

FUENTE: http://www.nolocreo.com/muerte-en-residencia/

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5 COMENTARIOS

  1. Hermoso Poema que salio de su Alma lo cual pertenece a muchisimos ancianos (as) que en silencio sufren… Llore. DIOS bendiga a los abandonados !!!!!

  2. Hermoso sus pensamiento, y piensa que ya es hora de irse y deja esta vida el cual amo y sintio, y ver que estorba para muchos, me da un gran dolor , cuanto pensamiento tenia ese hombre y que alguien no lo escuchase.

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