Por Carlos Battaglini

“Gringo Viejo” es una novela que narra la historia de un anciano norteamericano que decide ir a México a morir ¿por qué toma el viejo esta decisión? Se trata de un ex periodista independiente que siente que ya no tiene nada que hacer “aquí”.  La enfermedad y el accidente —por ejemplo, caerse por una escalera— le parecían indignas de él. En cambio, ser ajusticiado ante un paredón mexicano… “Ah -escribió en su última carta-, ser un gringo en México; eso es eutanasia”.

Probablemente, en los EEUU, Ambrose Bierce sería calificado como “un perdedor”. Alejado del prototipo norteamericano, el viejo tiene una flema más bien británica.  Durante su aventura se mezcla con un grupo de revolucionarios liderados por el comandante Tomás Arroyo: un analfabeto despiadado pero con mucho talento, quien lo acoge entre sus seguidores.  Bierce se caracteriza por su valentía en todas las batallas.  No tiene nada que perder y no teme a la muerte, más bien, la busca.

Se une a este ejército, una profesora norteamericana que anda por estos lares. Se trata del trío protagonista de esta historia con un alto contenido psicológico. Elaborada como una larga vuelta atrás, esta novela es ante todo una reflexión sobre la identidad, la búsqueda del padre, el concepto de frontera como “cicatriz”, unión y separación. 

En cuanto a la localización, Gringo Viejo está ambientada en el México revolucionario de principios de siglo (concretamente la revolución real fue en 1914) México es una zona “antigringa” y un punto caliente para cualquier yankee. Otro aspecto a destacar, es sin duda el político.  La tensión entre México y los EEUU.  El resquemor mexicano ante todo lo que venga del “Yankee“. Desde el punto de vista técnico, la obra está escrita en tercera persona, con un “narrador Dios”, que se pasea por la mente y la vida de los protagonistas. De este modo, la novela tiene un componente psicológico muy alto: el narrador se introduce en las mentes de los 3 protagonistas, desenmascarando tres historias diferentes, pero todas atormentadas.  Están solos y se necesitan, están destinados a encontrarse.

Carlos Fuentes despliega una técnica exquisita a la hora de describir el paisaje, la sensación de los protagonistas, el “ambiente”.  Realmente un virtuosismo técnico impecable.  Aunque en honor a la verdad, hay que decir que no es una literatura horizontal, del todo fluida.  Además, hay partes, donde el autor se explaya demasiado en el “viaje psicológico” e insiste demasiado en la conexión espiritual e indirecta de los protagonistas, cuando es una circunstancia que ya ha quedado clara.

De todas formas, Carlos Fuentes y esto es lo que importa trata de tener siempre en cuenta al lector, consiguiéndolo desde mi punto de vista en el 90% de la novela. Por último, y a modo de anécdota, hay que decir que la novela tiene una parte de realidad.  El periodista existió y entró en México en noviembre. No se volvió a saber de él. El resto es ficción.

Fuente: laspalmerasmienten.com

 

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