No me juzguen. Amo Stranger Things tanto como ustedes. Incluso tengo en casa el poster de los icónicos focos y sillón que me regaló Netflix. Sin embargo, hay algo que ni a mi, ni a muchas personas nos gusta sobre su protagonista. Recientemente Millie Bobby, nuestra heroína Eleven, fue catalogada por la revista W como una de las actrices que vuelven más sexy a la televisión. WHAT? Pues sí, Millie Bobby a sus 13 años ya pone hot a la TV. Perdón pero no.

Esta situación tiene nombre y ronda desde hace ya varios años, pero hoy está más fuerte que nunca. Se llama hipersexualización. Para que quede más claro, según Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantil,

“La hipersexualización es la tendencia a enfatizar el valor sexual de la persona por encima de cualquier otra cualidad definitoria. Se extiende con rapidez a la infancia, acabando con ella”.

O sea: acaba con la infancia y su inocencia haciendo que las niñas se vistan, peinen, maquillen y actúen como mujeres mayores, incluso con aspiraciones más allá de la adolescencia. El resultado de la hipersexualización no es solo adelantar a las niñas a una edad o etapa que no les corresponde, sino que genera mayores riesgos a sufrir abuso, violencia o incluso ser víctimas de pedofilia.

La hipersexualización también se define en función del deseo sexual que despierta. Esto quiere decir que cuanto más deseo sexual despierte una persona, más valor social tendrá. Además, “cosifica” a las niñas volviéndolas objetos y haciéndolas creer que mientras más “atractivas” o “sexuales” se vean, mayor éxito tendrán.

¿Pero por qué traer a Millie Bobby Brown al tema? No es sólo el hecho de que la hayan puesto a sus 13 años como una de las personas más sexys, es todo lo que gira en torno a eso. Es una niña, sí, una niña, adolescente de 13 años. Las niñas (y niños) hoy en día suelen tomar como ejemplo todo lo que ven en las redes sociales, principalmente Instagram y Facebook. El ver a una chica que es un ícono de moda y belleza “triunfar” es un gran modelo a seguir que provoca que dejen a un lado los juegos, libros o cosas relacionados a su edad y se adelanten a situaciones como grabar tutoriales de maquillaje para que tengan miles de views porque eso es cool.

Sí, la protagonista de Stranger Things es talentosa, inteligente, divertida, actúa increíble y nos tiene embobados por su carisma. Eso, CA-RIS-MA. Deberíamos resaltar que todo eso es lo que nos atrae, y que busca llegar muy lejos para que las niñas y niños que la siguen, admiren y quieran lograr sus objetivos también. Olvidarse de que es “sexy”, al menos unos años más, le haría mucho bien a esta sociedad.

No sólo lo digo yo. En 2007, la Asociación de Psicología Americana (APA) publicó un documento en el que denunciaba la hipersexualización en la sociedad actual. Claramente expone que la ropa, juguetes, series, películas y hasta los videojuegos bombardean a los niños, principalmente a las niñas, con modelos que triunfan gracias a lo que la sociedad impone, pero no por sus cualidades personales y profesionales.

La hipersexualización tiene además otro riesgo: puede afectar la autoestima de las niñas cuando “no logran” imitar a su modelo a seguir o se ven afectadas emocionalmente; además corren el riesgo de ser más vulnerables porque suelen ser manipuladas por los demás.

Culpa de ¿los papás?

Podría ser. Resulta que las niñas están acostumbradas a escuchar a sus mamás decir: “Qué gorda estoy”, “Nada me queda”, “Hoy me toca la dieta (inserte número aquí)”, “Hija, te pinto las uñas”, etc. Mónica Serrano, psicóloga, explica que:

“Las madres deben ser conscientes de que ellas son el principal modelo femenino de sus hijas y que si ellas se liberan del patrón de hipersexualización, estarán liberando también a sus hijas”.

Una cosa es que juegues con “el Kit de cosméticos Mi alegría”, a que vayas y le compres un labial rojo carmín. Hay edad para todo, como dicen las abuelas.

Fuente: Little Miss Sunshine

Los papás tampoco se salvan. Las niñas captan y entienden a su modo, no siempre de la mejor manera, la forma en la que los hombres valoran a las mujeres por su físico. De ahí que una niña de 10 años ya quiera iniciar la dieta, pintarse el pelo y por qué no, hacer un tutorial de You Tube.

El mayor problema de la hipersexualización es que las niñas no entienden que lo que están haciendo, o aspirando a hacer, no es correcto. Todos los mensajes que hay a su alrededor, en videos, redes sociales, etc, todavía no son tomados con la madurez suficiente. Esto no quiere decir que una niña no pueda vestirse como quiera, o hacer lo que más le guste. Es simplemente hacer las cosas de acuerdo a su edad y etapa de maduración y desarrollo. Dejarlas entender, a su tiempo, el proceso de cambios físicos, sexuales y emocionales para que de modo maduro, definan qué es lo que quieren ser.

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