El artículo del NY Times «El referéndum catalán, la UE y el balance entre derechos democráticos y soberanía» es un claro ejemplo de manipulación mediática. Y no será porque este diario no cuente con reporteros y editorialistas bien informados, o fuentes fidedignas, que los tendrá.

Esperemos que no esté relacionado con las cantidades millonarias que, de acuerdo con la información que está saliendo a la luz, gastaba el depuesto gobierno de Puigdemont en medios y periodistas extranjeros subvencionados.

De cualquier forma, no les sirvió ni eso, ni las costosas «embajadas» que sostenían en ciertos países con la finalidad de servir de lobby separatista. Quitando alguno que otro medio que extravió el camino por inciertas razones, como el NY Times, tanto la prensa como los gobiernos del mundo entero, empezando por los de la Unión Europea, han apoyado la legalidad y no a un puñado se secesionistas. Ya lo dijo Pérez-Reverte: «Eso de que todas las ideas son respetables es una imbecilidad. Lo respetable es el derecho a expresarlas». Eso sí, al hacerlo, el prestigio del opinador puede ir de por medio, por eso hay que decir la verdad.

El simplificado escenario «España la mala y poderosa contra una Cataluña pisoteada y victimizada que clama su independencia», no se la traga ni la mayoría de la propia población catalana, que hoy salió a las calles de Barcelona (1,100,000 personas) a mostrar que su tierra es Cataluña, su país es España y su futuro es la Unión Europea, como puntualizó atinadamente la diputada de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

El referéndum del 1 de octubre fue una pifia, no un derecho, sin ningún valor legal ni garantía. Se vio a cámara que había urnas que venían llenas de antemano; que en algunos pueblos hubo más boletas que votantes; que cualquiera podía votar las veces que quisiera; que hubo brotes de violencia propiciados para victimizar a la población ante las cámaras, y que las agresiones contra la Guardia Civil no fueron reportada en los diarios y televisoras locales.

Tras un conteo oscuro, los resultados que dieron a conocer de forma inmediata, atropellada y sin pruebas, y con base en estos pretendieron justificar sus planes. Luego, usaron una sarta de argucias para declarar la independencia de forma unilateral burlando la acción de la justicia, que no salieron como esperaban.

Con la Constitución en mano, el gobern entero ha sido cesado, el director general de los mozos también, lo mismo que varios miembros de la mesa del Parlamento autonómico. Carme Forcadell, presidente del Parlament, además de que ya tiene abiertas varias causas judiciales muy graves, ahora suma otra por rebelión. De esto podrían acusar también al presidente de la Generalitat, Puigdemont, y a su segundo, Junqueras. Se espera que el Fiscal General presente este lunes las demandas. Hasta ahora ha sido un circo… ahora empieza él mambo. El daño ya está hecho.

No se descartan disturbios, pues esta mafia tiene a gente subvencionada para crear conflictos. En México conocemos de eso. Serán controlados por los Mozos de Escuadra y si no, por la Policía Nacional o la Guardia Civil. Se calcula que los mozos radicales son unos 500, más de 7,000 son españolistas y el resto de los 16.000 que integran el cuerpo solo obedece.

No hay que ser muy astuto para que le extrañe a uno la prisa y la forma atropellada e imprudente de declarar unilateralmente la independencia, sin considerar que la mayoría de los catalanes no están de acuerdo, violando cuanta ley estorbó en su camino, pisoteando la Constitución, desafiando al Gobierno central, faltando el respeto al Rey, jugándose el puesto y arriesgándose a terminar en la cárcel: y lo peor, dispuestos a arruinar la economía y la estabilidad social de la propia Cataluña.

No es casualidad que en cuatro meses Andorra elimine el secreto bancario, y ese es precisamente uno de los principales motivos que les ha llevado a ‘declarar la independencia’. Desde Pujol hasta Puigdemont, pasando por Artur Mas, los artífices del saqueo catalán tienen tanta cola que les pisen que buscan controlar la justicia a cualquier costo, lo cual podrían hacer dirigiendo un país propio, no formando parte de España.

Ante el fracasado golpe de estado, Puigdemont intentó negociar con Rajoy. A través de terceros le propuso declarar elecciones autonómicas sí se paraban los temas judiciales en contra de él y su equipo. No lo aceptó Rajoy.

Ahora, tras intervenirles las cuentas, se han percatado de que hay un desfase de dinero desaparecido de casi 500 millones de € mensuales.

De ahí salían muchas cosas, como, volviendo al tema de la manipulación mediática, los sobornos a periódicos y periodistas, a la cadena de TV local, a grupos violentos, y lo que se queda por el camino y en el bolsillo.

No contaban con los constitucionalistas unidos, con Europa unida, con Podemos en picada -y depurándose entre ellos- y un sentimiento de amor a España que estaba latente y surgió ahora, incluso entre la mayoría de los catalanes.

Lo inaudito hace décadas, se han visto manifestaciones multitudinarias espontáneas en contra del separatismo, banderas españolas en los balcones de toda España, incluyendo Barcelona y otras regiones de Cataluña.

Otegui, el terrorista etarra que asesinó en un atentado a varios catalanes hace años, quien con un cinismo bárbaro se manifestaba codo a codo en público con los abanderados de la causa separatista, no ha vuelto a aparecer. Será que los grupos separatistas vascos, valencianos y gallegos están viéndole las orejas al lobo…

En cambio, al fin han alzado la voz los catalanes silenciados, que no silenciosos, a quien este gobierno no permitía expresar ninguna idea contraria a sus planes.

Al NY Times y otros despistados habría que aclararles que aunque los impulsores del procés catalán usen esa palabra a modo de eufemismo, en Cataluña no puede hablarse de independencia, sino de separatismo o secesionismo. Que no es la misma cosa Independencia o Autodeterminación, pues ese es un derecho (ONU) de los pueblos oprimidos. No es el caso de Cataluña, que nunca ha sido una colonia de España (aunque los separatistas hayan intervenido el sistema educativo y modificado hasta los libros de texto para falsear descaradamente la historia que se imparte en las escuelas).

Tal vez esta DUI (declaración unilateral de independencia) resulte positiva después de todo. Es la oportunidad para abrir la caja de Pandora y que caiga la caterva de corruptos de este gobern y los anteriores; y para que este sentimiento de amor a la Patria redescubierto sirva para unir, dejando de lado esos nacionalismos absurdos, excluyentes y retrógradas, contrarios a la tendencia que sigue Europa.