En los últimos años la Ciudad de México se ha visto afectada como nunca en la historia por la polución del aire, causada en gran medida por los gases producidos a través de los automóviles.

Esto ha orillado a que las autoridades sean cada vez más exigentes con los programas de Verificación y de Hoy No Circula. Sin embargo, al parecer esto se ha vuelto contraproducente. La venta de autos en México se ha disparado por lo cielos, tan solo el año pasado se vendieron cerca de un millón 603 mil 672 automóviles nuevos en el país.

Una de las soluciones que se han pro­puesto desde hace muchos años es promover el uso de autos eléctricos. Hace unas semanas salió al mercado la primera marca mexicana comercializadora de estos vehículos: Zacua. Sus automóviles (M2 y M3) tienen un costo base de 460 mil pesos y solo se venderán cien unidades este año. ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Por qué es una verdadera revelación e innovación para el mercado mexicano? ¿Realmente hay un beneficio ambiental con el uso de estos au­tomóviles en el país?

Las unidades de Zacua cuentan con una velocidad máxima de 95 km/hr, con 160 km de autonomía por carga y su batería tarda aproximadamente ocho horas en cargarse, si se encuentra totalmente vacía. Uno de los inconvenientes que podríamos encontrarnos por el momento es que solo puede cargarse en puntos de carga específicos (electrolineras), algo que no abunda en esta ciudad, pero que puedes resolver fácilmente al instalar esta conexión especial en tu casa y tener una tarifa fija con CFE.

Como marca mexicana es una completa innovación, pues representa un proyecto generado a partir de una gran inversión monetaria en un sector poco explotado y demandado. Ha generado fuertes conexiones comerciales dentro y fuera del país: el motor es fabricado por la empresa vasca Dynamik, el chasís/carrocería por la empresa francesa Chatenèt y es armado en Puebla.

En un país como México, en el que poco más de la mitad de la energía eléctrica se genera a partir de combustibles fósiles, tal vez no represente un gran beneficio el cambio a autos eléctricos. Aumentar la demanda de electricidad sin generar al mismo tiempo un plan para disminuir las emisiones de las plantas eléctricas solo aumentaría la polución en el aire. Por otra parte, la cultura de consumo en el país está sumamente influenciada por el modelo norteamericano, nos encantan los autos grandes, veloces y que quepa toda la familia (aunque en el uso diario esos autos solo transporten a una persona). Será difícil difundir el gusto por los biplaza y monoplaza.

Ya habían salido a la luz varios proyectos 100% mexicanos enfocados en la producción de automóviles eléctricos. Un ejemplo es el auto “El Alba”, desarrollado por jóvenes egresados del Instituto Politécnico Nacional. Su automóvil tiene un costo de 220 mil pesos, una autonomía de 60km y una velocidad máxima de 80km/hr, se puede cargar en cualquier enchufe de luz, sus refacciones son baratas y abundantes en el país (su modelo base es un VW del 75) y te dan la opción de convertir tu automóvil por solo 145 mil pesos. Lo que me hace pensar que, tal vez no era necesario ir a Francia o a España.

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