Por Bertha Inés Herrerías Franco

En Madrid, muy cerca del Parque del Retiro, hay dos edificios vecinos a los que los libros y la lectura han vuelto hermanos.

La Biblioteca Pública Eugenio Trías y el Hospital Universitario Infantil Niño Jesús; solo hay que cruzar una avenida para llegar de uno a otro. Sin embargo, hay quienes no pueden caminar esos pocos metros; los niños hospitalizados más delicados, principalmente de los pabellones de oncología y psiquiatría. Gracias a un grupo de autoridades y jóvenes sensibles eso ha dejado de ser un problema y han acercado, hermanado, a ambas instituciones.

La biblioteca fue abierta hace algunos años y, como todas las bibliotecas públicas, recibía a visitantes interesados y apasionados de la lectura, pero nunca los suficientes. Entre ellos, los responsables de la biblioteca comenzaron a detectar a muchos pequeños que acudían acompañados por sus padres con pañuelos, mascarillas, tapabocas, catéteres o aparatos ortopédicos; eran los chicos que iban a leer antes o después de sus consultas y terapias en el hospital de enfrente.

Después de un largo y titubeante proceso, iniciado por la biblioteca, se logró establecer la colaboración activa entre ambas instituciones para que los niños pudieran leer más y mejores títulos y, sobre todo, que los libros pudieran llegar a los pequeños para quienes era imposible salir del hospital y cruzar la avenida.

Los inmediatos y conmovedores resultados de este programa de acercamiento a los libros y fomento a la lectura entre los niños hospitalizados lo han convertido en un hito relevante. Las largas hospitalizaciones y difíciles procesos médicos se han visto apoyados, mejor recibidos y llevados de manera más amable, gracias al más sencillo de los instrumentos para sentirse bien: el libro.

En este programa de colaboración se han incorporado los profesionales de la biblioteca, el personal médico del hospital y, por supuesto, las familias de los niños, quienes han sido testigos y protagonistas de los valores positivos, y en ocasiones decisivos, que ha tenido la lectura en la recuperación y fuerza anímica de los pequeños pacientes.

Frente a las ventanas del Hospital Universitario Infantil Niño Jesús destaca el edificio de la biblioteca. Es imposible no verlo. Y aunque para muchos era imposible llegar a él, ahora ya no es necesario salir. Los libros y la lectura han llegado a ellos gracias a quienes vieron más allá.