Por Dra. Marina Berti Martínez

El regreso a clases puede resultar un gran reto incluso para los niños y jóvenes más sociables o adaptables.

Terminan las vacaciones, empiezan los preparativos para el regreso a clases y con ello se desencadenan muchas emociones y sentimientos positivos o negativos. Puede haber alegría, anticipación, optimismo y agrado; pero también puede existir nerviosismo, preocupación, miedo, intranquilidad, angustia, ansiedad, confusión, agobio, inseguridad y miedo al rechazo o al ridículo. Las reacciones negativas incluso pueden causar síntomas físicos, alteraciones en los patrones del sueño o en la alimentación; y todo debido a la ansiedad que causa en niños y adolescentes el regreso a clases.

Si tomamos en cuenta el aspecto social, sí existe un cambio entre las vacaciones y el colegio: en casa los niños y jóvenes son aceptados, valorados, queridos y tolerados; tienen un sentido de “pertenencia” que muchas veces en la escuela hace mucha falta. A su regreso experimentarán nuevamente la incertidumbre: “¿quién estará en mi salón?”, “¿tendré amigos?”, “¿tendré el respeto de mis compañeros o seré rechazado?”, “¿seré reconocido por profesores y compañeros?”. Y todo eso sin contar con la carga de tarea, las calificaciones, las actividades escolares y extraescolares.

Algunas prácticas que pueden reducir la ansiedad son: mantener actividades deportivas y recreativas durante las vacaciones, reducir el consumo de carbohidratos y comida chatarra e ir modificando los horarios progresivamente para  que el cambio sea menos brusco, hacer listas de pendientes para hacer antes y durante el regreso a clases, planear actividades anticipadamente, reunirse con amigos y compañeros para seguir en contacto y no perder totalmente el aspecto social durante las vacaciones, programar citas y actividades que puedan hacerse anticipadamente (dentista, oftalmólogo, pediatra…) para tener un inicio de clases menos saturado de actividades. Sobre todo, evitar las compras y pendientes de último momento, ¡son estresantes!

Los trastornos de ansiedad son de los desórdenes psicológicos más frecuentes y si bien es cierto que la ansiedad es una reacción normal ante factores estresantes de la vida y que en muchas ocasiones nos puede ayudar a enfrentar algunos retos e incluso motivarnos a tener éxito, cuando es excesiva o desproporcionada puede transformarse en un miedo paralizante que impide al alumno desenvolverse académica y socialmente. Cuando esto suceda, lo mejor es acercarse a un profesional de la salud mental, será de gran ayuda.

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