Por Alvaro Gordoa

El maestro que te diga que es totalmente justo al evaluar está mintiendo. Esas frases tan usadas que dicen “es que reprobé por que le caigo mal al maestro” o “es que el profe me tiene ganas”, a veces son ciertas…

Sí, ya sé que soy la primera persona que te da la razón, pues siempre nos dicen que son puras excusas; pero yo fui alumno y ahora soy maestro y la teoría funciona muy sencillo: cáele bien al maestro y este hará lo posible por ayudarte, cáele mal al maestro y verás que se las ingeniará para reprobarte aunque saques 10. ¡Suena lógico! Por lo tanto, toma nota de lo siguiente:

  • Ten mucho cuidado
    Existe una delgada línea entre cuidar nuestra imagen y hacer la barba. No la rebases, ya que el profesor tiene sensores contra lambiscones y si se le activan será contraproducente.
  • Averigua sobre el profe o la maestra
    Pregúntale a alguien que ya haya tomado clases con él o ella cómo es, qué le gusta (casi siempre ponen ejemplos con sus gustos), qué es lo más importante de su clase, qué es lo que le enoja y hasta qué día es su cumpleaños. Esta información la usaremos durante todo el curso.
  • Agárrale la onda
    Pon mucha atención los primeros días de clase, ahí te darás cuenta de qué estilo tiene, qué reglas pone, qué comportamiento espera de sus alumnos y cómo es su trato. Estas cosas tenemos que tenerlas muy en cuenta durante su clase, por ejemplo, si dijo que la participación es importante trata de participar lo más posible.
  • Preséntate
    Aunque haya pasado lista, al final del primer día de clases acércatele, recuérdale tu nombre y platica un poco con él o ella; usa la excusa de que quieres saber cómo le gusta que le entreguen las tareas (lo que además te hará ver como alguien responsable) y trata de hacer un comentario con relación a su especialidad o a las cosas que averiguaste que le gustan; por ejemplo, si le gusta el fut, dile algo así como: “Oiga prof, me enteré que le gusta el fut”, y después de su afirmación puedes preguntarle a qué equipo le va y hasta bromear con apuestas estableciendo un poco de camaradería.
  • Siéntate en frente
    Los profesores tienen mucho más presentes a los alumnos que se sientan al frente y tienen más interacción con ellos, por lo que se configuran una imagen de que fuimos más atentos y participativos que los del fondo, quienes suelen cargar con el prejuicio de ser los menos atentos.
  • Ofrécete a ayudar
    Es clásico que falla un proyector o no hay plumones, toma la iniciativa de decir que tú los consigues, inconscientemente al profesor se le queda grabado que lo ayudaste y seguro te recompensará.
  • Pon atención o al menos finge que lo haces
    Nos da lo mismo reposar en la banca recargados hacia atrás y con los brazos cruzados, que apoyados hacia al frente con los codos en la mesa, la única diferencia es que la primera comunica desinterés y la segunda atención.
  • Haz las tareas
    No importa si están bien o mal, pero tú cumple puntual (y de preferencia que estén bien). Dales una buena imagen visual: portada con el nombre del maestro (les encanta que le des su lugar), engargolada, imágenes… La pura forma hará que piense que te esfuerzas.
  • Hazte presente con dudas
    Si no sabes o no eres bueno en la materia, al menos da la impresión de que te importa aprender. Acércatele antes o después de clase para que te explique algo que no te quedó muy claro.
  • Fechas importantes
    En su cumpleaños, en el día del maestro (15 de mayo), en Navidad o fin de año y hasta en Halloween y el 14 de febrero, llévale un detalle. No un regalo ostentoso que pueda tomar como soborno, sino algo pequeño como unas galletas u otro consumible.
  • No le discutas enfrente de la clase
    Aunque pienses que tienes la razón. Algo que nunca debes hacer es pegarle en el orgullo a un maestro. Si algo no te pareció, coméntalo en privado después de clase.
  • Acepta tus errores
    Cuando la riegues y te cache no te hagas güey; el castigo será menor si rápido aceptas tu responsabilidad, pides disculpas y propones un arreglo.
  • Agradécele antes del examen y después
    El último día de clases, al terminar, acércatele y dale gracias por el tiempo, dedicación y por los conocimientos adquiridos. Al terminar tu examen vuélvele a agradecer y dile que se estarán viendo por la escuela (dándole a entender que estás seguro de que pasarás); te prometo que si no te fue tan bien verá cómo puede ayudarte.

Por último, quiero que sepas que estas recomendaciones ¡no te excluyen de estudiar! Si combinas esto con buenas calificaciones te crearás una excelente imagen como alumno. Así como los alumnos platican y se quejan de los maestros, los maestros platican y se quejan de los alumnos; si te generaste una mala imagen, tu nuevo profesor llegará ya programado para creer que eres malo. Pero si haces lo aquí descrito, verás que clase con clase irán aumentando tus bonos y se te hará más fácil la escuela. También recuerda que la gran mayoría de los maestros ama su trabajo y lo hacen con la única motivación de hacerte una mejor persona, valora eso y siéntete siempre afortunado de tener la oportunidad de recibir una educación que, aunque no lo creas, está motivada por el amor.

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