Pocas bandas son las que logran marcar a toda una generación como lo ha hecho hasta ahora Quiero Club. Let da Music y No Coke son canciones que se han fijado en el soundtrack de la vida de aquellos adolescentes desenfadados del 2006. Ahora, Marcela Viejo le da un vuelco a su carrera y está por lanzar su primer disco en solitario. Nos reunimos con ella en el Bedroom para platicar acerca de cómo se adentró en el mundo de la música y sobre lo que nos tiene preparado próximamente.

Marcela, cuéntanos, ¿cómo se inició todo?, ¿por qué dedicarte a la música?

Fue en la Universidad cuando comencé a juntarme con muchos músicos y me mal influenciaron. Crecí con algunos de los músicos más importantes regios: Kinky, Zurdok, Plastilina Mosh, Control Machete… pero era un círculo bastante… para empezar muy profesional y pues de hombres. No había tantas mujeres en ese entonces haciendo música.

Luego me salí de la escuela y me fui a Barcelona con unas amigas, empecé a ir a más conciertos y a vivir más de cerca la música. Vi a muchas de mis influencias que no tenía idea que algún día las llegaría a ver, en Monterrey no pasaba nada. Me topé con artistas bien grandes: Patti Smith, Le Tigre, Miss Kittin & The Hacker, Belle & Sebastian, Beck, The Chemical Brothers, Moloko… Un montón de conciertos que me empezaron a inspirar, así que me junté con una amiga, hicimos un dueto, Las Mink Suicidas. En esa época estaba el electroclash bien duro, Peaches y todo eso… entonces, justo cuando vi a esos grupos me di cuenta de que no tienes que ser un superestudioso, haber ido a una escuela de música o ser una pianista de conservatorio para hacer música. Me dije: “si ellos pueden, yo también”.

Al segundo día de regreso en Monterrey fui a un festival que hizo el colectivo Happy-Fi. Ahí estaban mis amigos que tocaban de toda la vida: los chicos de Niña, el Catsup que lo conozco desde los trece años y que andaba tocando con todos, y creo que ahí fue la segunda vez que tocó Quiero Club con él (Catsup), Priscila y Boscop. Los vi desde el público y me gustó. Traían esa onda como informal, despreocupada, sin tener que hacer cosas rebuscadas. Dije: “eso sí lo entiendo”. Ahí conocí a Priscila y me invitó a tocar, me emocioné mucho porque había otra chica y había esa complicidad desenfadada de tocar sin pretensiones y sin haber ido a la escuela. Hubo mucha química entre ella y yo, así que me metí a sus canciones; en No Coke comencé a hacer los gritos y los “sintes”, después compuse Let da Music, hicimos Backstage Drama, se unió Fara (bajista) y se conformó la alineación que todos conocen.

¿Cuál ha sido tu presentación más memorable?

Han sido varias,  cuando venimos por primera vez a D.F. y que fue en aquel lugar memorable, Rockotitlán; obviamente el Vive Latino, yo tenía como seis meses de haber empezado a tocar en vivo; y claro, abrirle a Depeche Mode frente a un Foro Sol con lleno total.

¿Qué tal estás llevando esta nueva etapa de tu vida sin Quiero Club?

Ahora estoy enfocándome en mi disco de solista. Por primera vez, después de doce años, me siento lista para crear un disco completo solo con mis ideas y mis composiciones. Son trece canciones de las cuales voy a elegir diez y todas hablan bastante de lo que llevo en mi cabeza, de lo que siento día con día, de mis inquietudes, de mis historias de vida, de cómo veo al país, porque también hablo de México; es la primera vez que todas estas canciones me describen muchísimo y tienen muy marcada mi personalidad, son como un diario. Algo que tiene el arte es que cuando lo haces descubres lo que eres, te conoces mucho, encuentras rincones que no habías explorado y para mi este disco es una puerta nueva de mi corazón que abro y que también estoy descubriendo

“Estamos en una época en la que ya casi nadie siente nada, estamos muy bloqueados y acelerados, nos olvidamos de sentir y ser humanos, estamos muy robóticos; con este disco busco cambiar eso y tocar los corazones.”

¿Cuánto tiempo te ha llevado la realización de este disco?

Todas las canciones las compuse hace como medio año, las empezamos a producir en noviembre con Carlos Ann que ha sido una suerte en mi vida conocerlo, entendió mi vibra muy bien y supo llevar mis canciones al nivel más alto, les sacó un sonido increíble, conocerlo y que sea parte del proyecto es una gran bendición.

= Lee también: Wet Baes, la chispa que la música mexicana necesitaba =

¿Cómo fue el proceso de composición?

Casi siempre me desconecto de todo. Me gusta mucho componer en diciembre porque es un mes en donde todo se detiene, la gente se va a sus ciudades o a sus pueblos y todo agarra otro ritmo, se van y yo me quedo. Así puedo dedicar todo el día, entro en mí misma, me pongo a rascarle al pozo porque la inspiración no llega para los flojos y, sobre todo, hay que sobrellevar que tus amigos te odien porque los dejas plantados, no sales a ningún lado y no te ven en mucho tiempo, si no, no hay manera.

¿Como definirías este nuevo sonido?

Es como dreampop, pero orgánico, aunque todo tiene una capa electrónica. No sé cómo definirlo… digamos que es “darkipop” (risas). Dice muchas verdades, eso sí, las letras son muy reflexivas y directas.

¿Qué le recomendarías a los jóvenes que comienzan a hacer música?

Que crean mucho en ellos y que no lo hagan para parecerse a alguien o para complacer, que lo hagan porque quieren, esa es la clave más importante del éxito. Cree en ti, si no lo haces tú nadie más lo va a hacer.

Instagram
MarcelaViejo

Fotografía
Alma Paz