Llegó esta época del año plagada de acuáticas abuelitas en fondo y elevadores llenos de arena a la que llamamos verano.

Por Alvaro Gordoa

Y ya sea que en este momento me estés leyendo con tu primer coco-loco del día o bien en la ciudad envidiando la estampa que acabo de plantear, te conviene seguir leyendo, pues estoy a punto de revelar las recomendaciones para gozar de una buena imagen pública en vacaciones. Y no importa si te hospedas en un hotel, en tu casa de fin de semana o en la estancia de algunos amigos; debemos seguir ciertas reglas de protocolo social que faciliten la convivencia y que nos hagan lucir como viajeros del primer mundo:

Regla No. 1

Aprende a empacar. ¿Eres de los que al regresar de viaje se dan cuenta de que la mayoría de su ropa también fue solo de paseo? Siempre digo que la experiencia de un viajero es inversamente proporcional al tamaño de su equipaje, por lo tanto, empaca únicamente lo indispensable y ten kits de productos de aseo en tamaño viajero.

 

Regla No. 2

Se paciente. De hecho, paciencia debería ser el primer artículo a empacar. Dalo por hecho: algo no saldrá tal y como lo planeaste, es parte de las vacaciones, entonces por favor no discutas con los encargados de los escritorios de recepción de los hoteles, aerolíneas y restaurantes, los cuales generalmente no tienen la culpa de que no haya lugar, se cancelen los vuelos o tu reservación no haya podido quedar confirmada. Si no se puede hacer uso de un servicio, resígnate y espera un poco, no vale la pena amargarte tus vacaciones y amargárselas a tus acompañantes con una mala actitud.

Regla No. 3

 

Respeta a los otros vacacionistas. Por más que a ti te guste, tal vez tu reggaetón a todo volumen no sea del agrado de tus vecinos de palapa. Si usas la alberca, enjuágate antes de usarla y no pienses que es la forma más rápida de quitarte la arena, el bronceador, el sudor o, peor aún, considerarla el baño más cercano. Tampoco uses elevadores o lugares públicos si estás mojado o con arena, y cuida tu lenguaje y comportamiento en espacios familiares. Y por favor, no ensucies a tu paso. Da mucho coraje ver cómo después de un picnic playero la gente deja su basura y colillas, como da también mucho asco ver al que botanea desde la alberca y se limpia con el agua los restos de chamoy de las jícamas.

Regla No. 4

Sigue las normas de vestuario vacacional. No uses los restaurantes o te sientes a la mesa en traje de baño y menos si está mojado, si estás sin camisa y además vas descalzo. Tómate un poco de tiempo para cambiarte a ropa de vestir de acuerdo al lugar y de preferencia después de darte un baño. Usa chanclas o sandalias (sin calcetines por supuesto) y por favor, ponte camisetas que tapen tus axilas peludas y sudadas (me refiero a los hombres, pero si se coló en este punto alguna mujer, pues bienvenida). Usa el traje de baño que más cuide tu figura corporal, los flaquitos chaparritos con shorts hasta los tobillos, los cetáceos en tanga, o las tiernas abuelitas en ropa interior lo único que logran es afear el paisaje y acelerar las lenguas viperinas de quienes están a la orilla. Y si no te gusta tu cuerpo o temes achicharrarte, la solución es ejercicio y bloqueador, ¡no te metas a la alberca con playera!

 

Regla No. 5

Coopera y sé flexible. En vacaciones es común que viajemos con otros grupos de familiares o amigos que tienen diversos gustos e intereses. No acapares la agenda de actividades ni juzgues las propuestas de los demás. Sé puntual cuando queden de verse en puntos de reunión y equitativo en la repartición de gastos en común. El impuntual, el gorrón, el maleducado, el amargado y el mandón; son adjetivos que no quieres colgarte dentro de tu círculo social. Recuerda siempre la máxima de que viajando se conoce a la gente.

 

¿Verdad que no está muy difícil seguir estas reglas básicas? Intenta cumplirlas, al menos no habrá quedado en ti el impedir a todos gozar de unas mejores vacaciones.

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Alvaro Gordoa
Consultor en Imagen Pública. Socio Director del Colegio de Imagen Pública y autor del libro Imagen Cool.