Quiero compartirles una de esas «verdades» de las que nadie habla en una familia, esperando les sirva de algo mi texto. Diré algo fuerte y de antemano me disculpo con todos los que forman parte de mi familia.

Por Gala Camberos

Vengo de una familia materna con muchos comportamientos disfuncionales que ahora puedo ver y en los que trabajo todo el tiempo, esto ha sido motivo de profundo dolor en el sistema. En este sentido les platico que aprendí desde muy niñita que cuando te enojas con alguien debes dejarle de hablar por días, meses, años o quizás ya mejor para toda la vida «para que se le quite a fulanito y jamás se le ocurra volverse a equivocar o llevarte la contraria», en la familia de mi madre se castiga con el látigo del desprecio y se le aplica «la ley del hielo» a todo aquel que no piensa, no siente, no actúa, no vive, etc… «exactamente como lo quiero yo». ¡Qué terrible!

Aprendí también que la soberbia es supuestamente un «gran recurso» para limpiar tu honor, tu ego herido. No tienen idea, mientras escribo esto, cómo puedo cobrar consciencia de la náusea que se produce en mi estómago con sólo recordar todo este veneno.

Hoy soy consciente del terrible dolor que llevamos muchos en este clan producto de esa toxicidad, de todas las heridas y cicatrices que nos han marcado por tantos años, puedo ver cómo se rompieron relaciones de manera profunda, como se excluyó del clan y se sacó de la cueva a varios que jamás volvieron a hilvanarse a la red, puedo ver el desastre y la devastación que nos ha dejado a muchos que como yo, nos hemos sumido en esas pestilentes y putrefactas arenas movedizas que dejaron en la total depresión, en el olvido, en el rezago a varios que como a mi madre, les costó incluso la vida, entre otras cosas, por el aislamiento en que se les dejó, por el olvido, por la indiferencia, la apatía y la falta de amor con que «pseudo vivieron». Qué nivel de crueldad… me hiela. De hecho escribo esto mientras me acompaña una profunda tristeza.

Hoy puedo ver cómo las incompetencias conversacionales han sido el reemplazo de lo que en su momento debió ser AMOR, paciencia, tolerancia, respeto, aceptación, empatía, escucha, solidaridad, generosidad para cuando el otro se cae o entra en su sombra, hoy puedo ver tantas y tantas carencias en este equipo de trabajo llamado familia materna y lo peor es que siguen estos comportamientos «silvestres» y no lo digo con desprecio sólo porque yo ya lo entendí, sino con el profundo dolor que me embarga ver esta situación y la impotencia que a veces siento por cambiar este rueda tóxica que se repite una, otra y otra vez.

En fin, hoy sólo les diré por ahora algo pues me encuentro muy removida… si alguien te importa de verdad deja de lado tu tonto orgullo, tu altivez, la arrogancia, el desprecio, la humillación, la prepotencia, la descalificación-supresión, la intolerancia, deja de lado esta absurda LEY DEL HIELO que lo único que demuestra es una terrible carencia interna de recursos de pensamiento-sentimiento-acción… habla o incluso grita si es necesario, pues a mi juicio…

SIEMPRE SERÁ MEJOR UN ALARIDO EN FAMILIA BAJO EL MISMO TECHO QUE NOS COBIJA, QUE UN SILENCIO CALLADO EN LA SOLEDAD, CREYENDO QUE CON ESO SOLO CASTIGAS AL OTRO… NO, CON ESO CASTIGAS A MUCHOS EN TU SISTEMA FAMILIAR… EMPEZANDO POR TI.

Espero que puedan mirarse en el espejo de nuestra herida familiar y que esto les ayude a suspender su propio sufrimiento y a aprender de nuestra historia que lamentablemente se sigue repitiendo.