Contesto mi teléfono y escucho la voz angustiada de una mamá desesperada pidiendo ayuda… La persona en cuestión es mamá de una de las mejores amigas de la de 12, que, con los años, y los planes, y las niñas, se ha vuelto también mi amiga. “Güey ayúdame por favor y dime si estoy loca ¿o qué? Porque ya no sé qué hacer“. ¿La emergencia? Una adolescente desmecatada a punto de rebasar a su progenitora…

Por Valeria Stoopen Barois

¿Te suena? O mejor dicho: ¿A quién NO le suena?

Por alguna razón que no alcanzo a entender me habló a mí, cero experta en el tema y que, como se habrán dado cuenta, tengo opiniones bastante radicales de casi cualquier cosa. Pero el caso es que después de dos largas llamadas, he sacado algunas conclusiones. Prepárense.

Las cosas salen mejor, o peor, dependiendo de la congruencia que tú, su adulto responsable a cargo, sepas transmitirle con tu ejemplo y con tus decisiones.

Lidiar con adolescentes nunca ha sido sencillo, la hormona es la hormona, pero sí pienso que hoy el factor “la estúpida sociedad en la que vivimos” y por supuesto”el maldito aparatito” que les ponemos (¡nosotros!) en sus manitas, le sube varias rayitas al grado de dificultad que ya de por sí representaba. Y los escuincles están más sobrados que nunca.

Los niños de los que estoy hablando están, apenas, entrando a la adolescencia, y los progenitores, por alguna extraña razón, los tratan como si ya tuvieran 18. Les están dando a sus niños permisos de estar solos, en lugares públicos, sin ningún tipo de supervisión (a menos de que dos mamás en el güiri güiri y tomando vino, al fondo de un restaurant del mismo centro comercial cuente como supervisión), dar vueltas, cazando a las niñas, que, mientras, compran (demasiadas) cosas, (demasiado) caras, para pasar el rato y ver qué niño las aborda. O, ¿por qué no? el plan es “dejarlos en Six Flags todo el día en bola y los recogemos a las 7, no les pasa nada, ya están en edad“. Ese es el plan de los chavitos de 12-13 años (y sus mamás) en la escuela de mis hijos y similares. ¡Ah, se me olvidaba un punto!: en la CDMX, que casi, no es peligrosa.

¿EN-QUÉ-CARAJOS-ESTÁN-PENSANDO?

¿Cuál es la prisa? ¿Qué parte no entienden de que acelerar los procesos y los momentos SOLO trae problemas en el futuro? ¿Por qué les URGE hacer grandes a sus niñ@s? ¿Por qué permites, pero, sobre todo fomentas (aquí me gustaría etiquetar a una persona, pero me voy a abstener) que tu hija empiece a ligar y a relacionarse en un plano sexual con niños si todavía es una niña?

Hay cosas que uno no puede evitar y hay que ir aceptando, pero empujar a los niños a este tipo de situaciones hace que vivan cosas completamente inapropiadas para su edad que no están listos para resolver y que, a la larga sí, sí harán que nada sea suficiente y busquen experiencias extremas. O hagan muchas más pendejadas de las esperadas normalmente.

Luego se sorprenden de que estén embarazadas, o expuestos en las redes encuerados o haciendo el papelazo de a tiro por viaje el fin de semana.

Tú y yo, al ir aflojando permisos y cosas que no les tocan todavía, estamos permitiendo que nuestros hijos vayan derechito al mismo lugar, al de no conocer los límites porque nunca les decimos NO

Eso empieza porque tú promoviste sus outfits sexosos a los 6 porque “qué chistosa se ve“, le enseñaste a exponerse en las redes continuamente (empezando por exponerlo tú en las tuyas todos los días), a tomarse selfies sin cesar (si tú subes tus fotos en bikini todo el tiempo al feis, ¿qué esperas que ellos hagan?) Si le organizaste los planes especiales para ligar, le diste permisos de niño de 16 cuando tenía 12 y, básicamente, se te olvidó pensar que SIGUE-SIENDO-UN-NIÑO, aunque esté de tu tamaño.

Las cosas no pasan de repente. Los niños no se salen del huacal estrepitosamente, los empujamos, o no, nosotros: sus papás, todos los días con acciones pequeñas e insignificantes que se van sumando y que van permitiendo que el niño gane terreno, o se quede donde le corresponde. Las cosas salen mejor, o peor, dependiendo de la congruencia que tú, su adulto responsable a cargo, sepas transmitirle con tu ejemplo y con tus decisiones.

La presión del grupo es tremenda, siempre lo ha sido, pero ahora además de la presión del puberto (que está cagante y no deja de exigir “sus derechos e independencia” tan merecidos que obviamente “le debes“) hay que lidiar con la presión de los papás y las mamás de los otros niños quienes, sin ningún empacho, te llaman para decirte: “Que le bajes, que qué exagerada, que no seas sobreprotectora, que neta no les va a pasar nada, que le hables a la mamá del niño que nunca has visto que es la que va a mandar a su chófer, para que te diga que no hay problema. Que neta ya, que qué padre que se vayan juntos y se cuiden entre ellos, y que ya es hora de soltarlos”…

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“¿O a qué piensan que se quedan? ¿a platicar? ¿a bailar y así la sudan? ¡Come on!”
“¿O a qué piensan que se quedan? ¿a platicar? ¿a bailar y así la sudan? ¡Come on!” / MEDIAPHOTOS VIA GETTY IMAGES

¡Omaigod!

O la presión de “tener que ser” un papá/mamá cool porque “si no pones alcohol en mi fiesta de 15 nadie va a venir mamá

¡No manchen papás despierten!

¡No se dejen manipular!

¿En qué momento sucedió que los niños son los que deciden qué tenemos que hacer los papás?

A ver:

1. Proveer de cualquier sustancia estupefaciente a un menor de edad es I-L-E-G-A-L, en cualquier circunstancia, y no me salgan con que “es que, mejor que aprendan a tomar conmigo“. No mamen, ese es el cliché más pendejo que he escuchado. Permitir que tus hijos beban antes de que su cerebro termine de formarse (o sea, mientras es adolescente; o sea, hasta los 18 años, por lo menos), tiene una relación directa, comprobada, con las probabilidades de tener problemas de alcoholismo y dañar sus procesos de crecimiento celular en el cerebro. Es lo mismo que darles cualquier otra droga, solo que estas las venden en tiendas bien bonitas y no a escondidas.

2. También estás rompiendo y enseñándoles a romper las reglas (del país que tanto te quejas y quieres que avance) al darles dinero para que vayan a las trajineras o a donde sea cuando sabes que lo que van a comprar es ¡alcohol! Porque “es que toooodos van a ir Pa” ¡Helloooo!

3. Si nadie quiere ir a la fiesta de sus hijos porque no hay chupe:

a) Mejor para ustedes, no gastan y se ahorran el trámite.

b) Les aseguro que sí van a ir unos y ¡ESOS son los que ustedes quieren de amigos de sus hijos, no los que solo quieren ir por la peda!

c) Si neta nadie va y ese es el estándar de amistad de esos niños, ¡cambien a sus hijos de escuela ESE día!

d) Nadie se va a morir por no ir al plan que todos los demás van. Es más, tristemente, puede ser que el suyo, sea el único que no se muera por quedarse.

Cuando me enteré que en las graduaciones de 3o de secundaria hay “after” en salones de lujo con barra libre puesta por los padres de familia, y sin adultos responsables a cargo, me infarté. Alguien me dijo que “eso sieeeempre había pasado que, así es” y yo no puedo dejar de pensar:

¿Y?

¿Eso lo hace normal? ¿Correcto? ¿Responsable? ¿OK?

O porque así es entonces los papás a las 3:00AM se van y dejan a sus niñitos de 14 y 15 a que se pongan hasta el moco. Aunque claro, también se pueden drogar, tener sexo con una o varias parejas (voluntaria o involuntariamente), golpearse, violentar de cualquier manera a otra persona por aquello de que la gente grupo se envalentona, tener una congestión alcohólica o hacer una pendejada tan enorme que les cueste la vida o alguna muy grave consecuencia…

¿O a qué piensan que se quedan? ¿a platicar? ¿a bailar y así la sudan? ¡Come on!

Que “siempre haya sido así” no quiere decir que tengamos que permitir que siga pasando y el hecho de que “de todas maneras lo vayan a probar” no quiere, de ninguna manera decir, que nosotros somos los que se los tengamos que servir ¡Es al revés señores! ¿En qué momento sucedió que los niños son los que deciden qué tenemos que hacer los papás?

“¿En qué momento sucedió que los niños son los que deciden qué tenemos que hacer los papás?” / FERTNIG VIA GETTY IMAGES

O sí, que así sea y entonces en prepa serán niños con serios problemas de adicciones, de personalidad y ausencia de límites. Prepotentes y protagonistas de tragedias como la de hace un mes en la graduación de “tan prestigiada escuela” en donde la bandita de “la otra aún más prestigiada escuela”, llegó a madrear a un grupo de niños (sí, porque en prepa ¡SIGUEN SIENDO adolescentes, o sea N-I-Ñ-O-S!), y mandar a varios al hospital sin que UNO solo sufriera UNA consecuencia y en donde ambas escuelas y todos los papás involucrados se hicieron olímpicamente pendejos.

Esa es la clase alta de nuestro país. Qué bonito. Ese es el compromiso de las instituciones educativas que cobran fortunas y forman “personas íntegras” pero se lavan las manos en lugar de solidarizarse y realmente formar y ser líderes ante estas circunstancias. Vergonzoso. Pero eso sí, que preciosas tooodas sus fotos en el feistodos bien guapos y #orgullosos #susniños #graduación #logro #éxito #nomamen.

Y tú y yo, al ir aflojando permisos y cosas que no les tocan todavía, estamos permitiendo que nuestros hijos vayan derechito al mismo lugar, al de no conocer los límites porque nunca les decimos NO. No, no puedes ir. No, no puedes hacer eso. No, no puedes tener esto.

¡NO! Es la palabra que más necesita escuchar un adolescente porque lo contiene, lo ubica, le da la seguridad de que alguien más está a cargo y le pone los pies en el piso haciéndolo sentir protegido. Porque al sentirse delimitado se sabe querido y eso hará que necesite hacer menos pendejadas para llamar la atención.

Una amiga me dijo: “Es que no puedes dejarlos fuera de la onda”. Y yo hoy les digo aquí:

¡Sí!

¡Por favor déjalos fuera de la onda más seguido!

No des permisos que tienen una alta probabilidad de acabar mal. No los pongas en lugares en donde si hay una emergencia no van a saber reaccionar. No los hagas vivir cosas que no les corresponden. No permitas que vayan a fiestas de gente que no conoces, ni que los cuiden personas que no sabes quiénes son. Tampoco que estén en lugares públicos solos cuando son tan pequeños. No los dejes beber si son menores de edad. No te dejes convencer por la presión de las otras mamás, por tu puberto que hará todo lo posible por sacarte de quicio y ganarte. No aflojes.

Tú y yo, al ir aflojando permisos y cosas que no les tocan todavía, estamos permitiendo que nuestros hijos vayan derechito al mismo lugar, al de no conocer los límites porque nunca les decimos NO.

No tengas miedo de ser la bruja o el malo del cuento. Tu trabajo no es caerle bien a tus hijos ni ser la mamá/papá más cool de la escuela. Tu chamba es cuidarlos. Protegerlos. Guiarlos. Contenerlos. No poner la mesa para que suceda una desgracia o crear unos monstruitos completamente desubicados y generadores de problemas.

Asegúrate de que tus hijos estén en un entorno con familias similares a la tuya. Conoce a los papás de los amigos de tus hijos. Alíate con ellos. Aléjate de los que no te laten. Uno de los principales problemas que tenemos es que los papás no estamos haciendo equipo, lejos de eso, muchos quieren competir y eso es gravísimo. Necesitamos aliarnos, ponernos de acuerdo, hacer frentes comunes y poder hablarnos en la desesperación, como mi amiga de ayer, para pedir ¡auxilio! Y echarnos la mano.

Si las fiestas, los permisos y los planes son similares los niños estarán mucho más tranquilos y sabrán a qué atenerse y qué esperar.

Necesitamos hacer comunidad, criar a nuestros hijos juntos como en las tribus y formar una sociedad menos pretenciosa y más aterrizada. Pero para eso necesitamos primero ubicarnos nosotros y dejar de pretender ser la mamá o el papá más buena onda del mundo. Hay que acordarnos que todos nuestros actos tienen consecuencias, y tal vez habría que considerarlas antes de andar aventando a nuestros hijos al ruedo.

Cualquiera que este sea.

Ubíquense.

Lee más de L´amargeitor en su blog

 

 

Fuente: huffingtonpost.com.mx

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