Por Raúl Espinoza Aguilera

Habitualmente, las vacaciones escolares son muy esperadas por los alumnos. En cambio, con los padres de familia no siempre ocurre lo mismo. Se suelen preguntar: ¿qué vamos a hacer con nuestros hijos durante tantos días sin clases? ¿Cómo vamos a conseguir el suficiente dinero para mantenerlos entretenidos?

Lo primero que hay que decir sobre las vacaciones es que son unas semanas para aprovecharlas bien, para lograr un enriquecimiento como personas. Y no se requiere gastar “una fortuna”, sino de tener ingenio y creatividad.

Los padres deben de tomar la iniciativa y proponer a sus hijos planes interesantes, divertidos, constructivos y, a la vez, que les ilusionen. A continuación, sugiero algunas propuestas concretas:

  1. Actividades deportivas.

El ejercitar un deporte fortalece la voluntad de los hijos; acrecienta el espíritu de sacrificio; facilita la convivencia y el conocimiento de los mismos miembros de la familia y sus amigos. Resultan bastante formativos los paseos y excursiones al campo, para que entren los pequeños en contacto con la naturaleza. Existen muchos sitios donde se pueden levantar tiendas de campaña y pasar varios días de intensa convivencia. Esto integra mucho a la familia. Además, normalmente es una opción que suele ser económica y en la que los hijos desarrollan otras habilidades como aprender a nadar, a subir pequeños montes, a conocer animales, a pescar en un río, a pasear en bicicleta, etc.

 

  1. Visitar ciudades y pueblos interesantes.

Nuestro país tiene una gran tradición histórica y cultural. Los niños y jóvenes pueden visitar Centros Históricos de la Ciudad de México y de hermosas ciudades coloniales como Querétaro, Puebla, Morelia, San Miguel de Allende, San Luis Potosí, o también pueblos pintorescos a los que se les ha denominado como “Pueblos Mágicos”.

 

  1. Contacto con la cultura:

Visitar museos, exposiciones de pintura, de escultura, casas de la cultura, bibliotecas, librerías… con la finalidad de que los hijos entren en contacto con el mundo cultural.

 

  1. Juegos infantiles y lecturas:

Conseguir juguetes educativos, de acuerdo con las edades. También es importante aficionar a los hijos a los buenos libros, en especial a los clásicos de la literatura universal.Precisamente en nuestro tiempo, cuando muchos niños y adolescentes  emplean demasiado tiempo viendo videos y películas a través de su tablet, navegando por Internet, escuchando música e interactuando con su celular, es importante cultivarles el gusto por la lectura, con lo cual se adentrarán en un mundo insospechado y maravilloso, donde intelectualmente podrán desarrollar su inteligencia, su memoria, su imaginación y su creatividad. Hay muchas librerías que ofrecen, a precios módicos, excelentes libros impresos o en formato electrónico.

 

  1. Arte:

Que tomen clases de algún instrumento musical, de pintura, de dibujo, de baile, de canto, de oratoria, etc.

 

  1. Trabajos manuales:

Es formativo también que los hijos adquieran destrezas en el manejo de las herramientas. Les puede servir que realicen pequeños trabajos de carpintería, pintura, arreglos materiales dentro de la casa, jardinería. Eso, sin duda, contribuye a desarrollar en ellos otras habilidades.

 

  1. Idiomas:

Hay quienes se interesan en tomar cursos intensivos de algún idioma o en integrarse a campamentos infantiles o juveniles. También constituye una buena forma de aprovechar bien las vacaciones.

 

  1. TV, aparatos electrónicos e Internet:

Sugiero que en vez de entretenerse en lo que se les vaya ocurriendo y estar continuamente cambiando de canales a la TV, los padres pueden planear el ver en familia, por ejemplo, programas sobre historia, biografías de personajes célebres, geografía, de carácter científico o cultural, que resultan –sin duda- más formativos, y a continuación, comentarlos con los hijos para subrayar las ideas claves y que vayan aumentando sus conocimientos.

 

  1. Actividades del espíritu:

Las vacaciones son también un tiempo en el que podemos tener un mayor acercamiento a Dios, meditando y leyendo los Evangelios, algún buen libro de lectura espiritual, vidas de santos. El cultivo de la presencia de Dios en la familia ayuda a fortalecer los valores espirituales. El contacto con la naturaleza es una buena oportunidad para contactar con Dios.

 

  1. Convivencia familiar:

Las vacaciones son un tiempo estupendo para hacer mayor amistad con los hijos y conocerlos más a fondo. También para tener más cercanía con los abuelos, los tíos, los primos…

 

  1. Realizar obras de servicio social:

Ayuda mucho a los hijos el visitar a un orfelinato, un asilo de ancianos, visitar a un familiar enfermo y llevarle un rato de compañía y de alegría. No cabe duda que se aprende más dándose a los demás, con generosidad, que organizando planes pensando únicamente en pasarla bien.

En conclusión, las vacaciones pueden ser una magnífica oportunidad para crecer como personas; son un tiempo de formación cultural; de desarrollo de nuevas actividades o destrezas, de realizar labores solidarias por el bien de la comunidad y para disfrutar de una grata convivencia familiar.

 

Naturaleza, Contemplación, Reflexión, Meditación