Por Sergio Sarmiento

«No compren un solo voto más de lo necesario. No crean que voy a pagar por un triunfo arrollador». Atribuido a Joseph Kennedy

Mal que bien, cuestionados o no, tres de los cuatro estados que tuvieron elecciones el pasado 4 de junio ofrecieron resultados oportunos. En el Estado de México, tanto el conteo rápido como el PREP dieron el triunfo a Alfredo del Mazo del PRI, mientras que en Veracruz y Nayarit ganó la alianza PAN-PRD.

Coahuila es la excepción. No es que no se hayan anunciado resultados, sino que éstos fueron tardíos, incompletos y contradictorios. El conteo rápido de la madrugada del 5 de junio colocaba adelante a Guillermo Anaya del PAN con una ventaja de dos puntos porcentuales. Había un traslape, sin embargo, entre sus rangos de votos posibles. Anaya registraba un límite inferior de 36.64 y un máximo de 39.08 por ciento. El priista Miguel Riquelme tenía un límite inferior de 34.74 y uno superior de 37.34. Las autoridades electorales de Coahuila afirmaron que el conteo tenía una confiabilidad de 95 por ciento, pero el ejercicio sólo incluyó el 54 por ciento de las casillas consideradas en la muestra.

El PREP en Coahuila terminó con un resultado distinto al del conteo rápido. El priista Riquelme alcanzó el primer lugar con 38.31 por ciento de los votos, casi un punto porcentual arriba del límite máximo del conteo rápido, mientras que el panista Anaya se quedó con 36.81 por ciento, casi en el límite inferior. Además, mientras que en el Estado de México el PREP alcanzó 97.67 por ciento de las actas, en Coahuila se quedó en apenas 71.91 por ciento.

Nuestro país tiene un sistema peculiar de contar los votos. Primero se ofrecen los conteos rápidos y el PREP, pero sus cifras no son tomadas en cuenta para el recuento final, el cual se realiza en las juntas distritales y municipales sobre la base de las actas llenadas en las casillas. Este recuento empezó ayer y no concluirá hasta el próximo domingo. En Coahuila la moneda sigue estando en el aire.

Al viejo estilo mexicano, los grupos que se disputan el triunfo han tomado las calles para presionar a la autoridad electoral. El martes 6 de junio se registraron manifestaciones en Coahuila tanto de panistas como de priistas. A esto le llaman los políticos «defender el resultado de la elección».

Montar manifestaciones callejeras, sin embargo, no es la forma de defender una elección. La mejor manera de hacerlo es cuidar que el recuento de las actas se haga de forma adecuada y que se abran los paquetes en que se necesite verificar las boletas.

En el aspecto formal, la elección de Coahuila fue más fallida que las otras que tuvieron lugar el 4 de junio. El conteo rápido y el PREP, diseñados para dar rapidez y certeza a la información sobre los resultados, han generado más bien incertidumbre.

Los políticos que participaron en la elección han agravado las cosas al declararse todos ganadores. Han pretendido dar golpes de imagen o generar presión en lugar de actuar con la prudencia de un político responsable. Los cuestionamientos al árbitro añaden desconfianza al proceso. Es curioso que mientras Felipe Calderón censuraba los cuestionamientos de López Obrador en el Edomex, su esposa Margarita Zavala protestaba en Coahuila contra los resultados de esa entidad.

Cada elección nos muestra lo mismo. Los mexicanos tenemos un costoso sistema electoral, con salvaguardas y restricciones de todo tipo, diseñado para dar confianza en las elecciones, pero cuestionado por los mismos políticos y partidos que lo diseñaron. Tenemos, lo he dicho antes, una democracia sin demócratas.

FACTURAS
Dice Andrés Manuel que el PRI compró la mitad de sus votos en el Edomex. No sé cómo calculó la cifra; pero si el problema fue la compra de votos, ¿para qué pide la apertura de paquetes? ¿Espera, acaso, encontrar las facturas junto a las boletas?

@SergioSarmiento


Fuente: reforma
Fotografía: Mario Vazquez de la Torre