"La reclusión no puede ser sinónimo de exclusión", La Cana

Daniela Ancira es una joven emprendedora que lucha por la equidad social. Su proyecto, LA CANA, ha ayudado a muchas mujeres mexicanas a sobrellevar su estadía en algunos centros penitenciarios del Estado de México.

Daniela y sus compañeras son firmes creyentes de que es posible la reintegración social de las personas que se encuentran privadas de su libertad en las cárceles mexicanas. Entérate de todo lo que nos platicó acerca de su proyecto.

Cuéntanos, ¿cómo inicia LA CANA y por qué?

La idea de LA CANA surge al visitar el reclusorio de Barrientos, en el Estado de México, mientras era estudiante. A partir de esta experiencia, mis compañeras y yo coincidimos con la idea de que la reclusión no puede ser sinónimo de exclusión.

Conocer las condiciones poco dignificantes en las que se encuentran las cárceles de nuestro país nos permitió comprender que el problema de la inseguridad no puede resolverse solamente aislando y apartando.

Los centros penitenciarios no han tenido un resultado efectivo. Se han propuesto impedir que las personas sigan cometiendo delitos, pero sin combatir la ociosidad y sin ofrecer a sus internos oportunidades y elementos que les permitan elegir una opción de vida apartada de la delincuencia.

LA CANA es un proyecto que lleva a los reclusorios actividades productivas y ofrece la capacitación en un oficio. Busca que los internos e internas puedan adquirir habilidades y herramientas que les ayuden a superarse, a mantenerse dentro del reclusorio, aportar un ingreso a sus familias y, sobretodo, a prepararse para encarar los retos de la vida en libertad y romper el círculo de la reincidencia y la delincuencia.

¿Cómo viven las mujeres reclusas que participan contigo?

Existe sobrepoblación y hacinamiento en la mayoría de los penales. Los servicios de agua, luz y gas son prácticamente inexistentes o de mala calidad. Las internas se quejan de agua sucia y chinches en sus celdas. También existen casos de maltrato físico y psicológico, como amenazas y humillaciones.

Algo alarmante es que varias de las internas tienen a sus hijos pequeños viviendo
con ellas dentro del penal, en donde no existen condiciones que promuevan el desarrollo integral del menor. La calidad de vida es nula; sin embargo, no son invisibles los esfuerzos que hemos realizado diversas organizaciones por dignificar estos espacios.

¿En qué penales imparten los talleres?

Llevamos trabajando aproximadamente tres años y hemos logrado que nuestros talleres se impartan en el reclusorio de Barrientos, en el de Nezahualcóyotl Sur y en la Escuela de Reintegración Social “Quinta del Bosque”, todos en el Estado de México. Atendemos aproximadamente 140 internas entre todos los penales.

¿Cómo lograste que los reclusorios aceptaran tu proyecto?

Las autoridades de la Dirección General de Prevención y Readaptación Social del Estado de México siempre han tenido una actitud receptiva hacia nuestros proyectos y actividades. Firmamos un Convenio de Colaboración con dicha autoridad, lo que nos ha permitido sumar esfuerzos y trabajar en conjunto en la importante responsabilidad de reinsertar en la sociedad a quienes han errado.

¿Por qué enseñar tejido y bordado?

Es un oficio que puede realizarse fácilmente en cualquier lugar, ya sea en el taller que tenemos destinado para trabajar, en el patio o en sus celdas. No se requieren máquinas ni ningún tipo de equipo pesado. Además, es un oficio al que se pueden seguir dedicando de manera independiente después de obtener su libertad.

También imparten talleres de sensibilización artística, psicoterapia del arte y autoestima.

Estos talleres fueron integrándose poco a poco. Nos dimos cuenta que no basta sólo con darles trabajo, sino que la reinsericón debe ser integral, que incluya, además de la capacitación para el empleo, el acercamiento a la cultura y las artes.

El proceso creativo, el hacer arte y la creación misma, desarrollan un sentimiento de conexión y contribución a la comunidad, y fomentan la expresión de las emociones. La creación de algo con significado puede ayudar a que la persona pueda resignificar sus experiencias y lograr una comprensión de sí misma y del contexto en el que vive.

¿Cuántas mujeres que participaron en LA CANA ya han salido del penal?

Han salido más de diez. Con algunas seguimos en contacto y nos escribimos de vez en cuando. Sin embargo, al ser un proyecto relativamente joven, todavía no tenemos la infraestructura suficiente para trabajar con todas las mujeres que obtienen su libertad. Aunque ese es el paso que sigue, crecer lo suficiente para darles seguimiento y asegurarnos de que su proceso de reinserción a la sociedad sea integral y efectivo.

¿En dónde podemos encontrar sus productos?

Vendemos principalmente a través de redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter), en bazares, ferias y expos, y en los siguientes meses estaremos estrenando nuestra página Web para que la gente pueda comprar en línea: www.lacana.mx

Al principio pensamos que la gente no iba a querer apoyar a personas privadas de la libertad por considerarlas “delincuentes”, sin embargo, hemos logrado comunicar el mensaje de que apoyar a una persona en prisión es un beneficio para todos. Si tú le das trabajo a una persona en la cárcel y le enseñas un oficio remunerado lejos de la violencia y la delincuencia, evitas que esta persona vuelva a delinquir y contribuyes a crear una sociedad más segura.

¿Cómo será LA CANA en un futuro?

Se encontrará en todos los reclusorios del país donde haya mujeres. Y, sobre todo, será sea un proyecto que pueda darle seguimiento a las personas que obtengan su libertad y acompañarlas en su proceso de reinserción para evitar que vuelvan a delinquir.

Espero, más que nada, que LA CANA contribuya a reducir el índice de reincidencia y delincuencia en nuestro país.

¿Cómo podemos ayudar a La Cana?

La gente se puede involucrar con la causa donando en dinero o en especie (artículos de higiene personal, ropa zapatos, etcétera), comprando nuestros productos o uniéndose a nuestro equipo de voluntarios.