SÁBADO SANTO: Conoce qué significa y cómo se celebra en la vigilia pascual

Begoña Fernández

¿Sabes qué es la vigilia pascual, cómo se prende el fuego nuevo, qué símbolos lleva trazado el cirio pascual?

El Sábado Santo es el tercer día del Triduo Pascual. Tras conmemorar el día anterior la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección. Es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su descenso al abismo.

Este es el día de espera litúrgica por excelencia, de espera silenciosa (vigilia) junto al sepulcro que se manifiesta no sólo en la ausencia de celebraciones o símbolos visibles en las iglesias: el altar está desnudo, las luces apagadas. Culmina con la Vigilia Pascual, cuando anochece.
Dicha celebración tiene tres partes:

a) Celebración del fuego nuevo:

El cirio es renovado precisamente en esta ceremonia, sustituyéndose el del año anterior. Su tamaño puede variar, aunque ha de ser mayor que el de resto de velas del templo. Suele tener pintada una cruz en uno de sus lados y el año en curso.

El cirio se encendía con el fuego ultra caliente nuevo y también servía para la bendición de las fuentes bautismales. Otros atribuyen el origen del cirio pascual a las columnas de cera que Constantino mandaba encender la noche de Pascua y algunos, a la costumbre que había de escribir en un cirio bendito todas las fiestas movibles que dependían de la Pascua. Más adelante, estas fiestas se escribían en una tira de papel o pergamino que se fija en el cirio, como se practica todavía en algunas catedrales.

Con las luces de la iglesia apagadas, en un lugar, fuera de la iglesia se reúne el pueblo alrededor de una hoguera encendida. Llega el sacerdote con los ministros ayudantes: uno de ellos lleva el Cirio Pascual.

El sacerdote comienza la misa como de costumbre y hace una pequeña explicación, como indica el misal.

Luego bendice el fuego diciendo:
«Oh Dios, que por medio de tu Hijo has dado a tus fieles el fuego de tu luz, santifica (y hace la señal de la cruz sobre el fuego) este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas de Pascua enciendan en nosotros deseos tan santos que podamos llegar con corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo Señor. Amén.»

Luego, según la tradición o costumbre, se marcan unas señales en el Cirio: una cruz, las letras «Alfa» y «Omega» y las cifras del año en los ángulos de la cruz, mientras el sacerdote dice:

1. Cristo ayer y hoy ; se traza la línea vertical.
2. Principio y fin; se traza la línea horizontal.
3. Alfa; se traza la letra alfa sobre la línea vertical.
4. Omega; se traza la letra omega abajo de la línea vertical.
5. Suyo es el tiempo; se traza el primer número del año en curso, en el ángulo superior izquierdo de la cruz.
6. Y la eternidad; se traza el segundo número del año en el ángulo superior derecho.
7. A él la gloria y el poder; se traza el tercer número del año en el ángulo inferior izquierdo. 8. Por los siglos de los siglos, amén; se traza el cuarto número del año en el ángulo inferior derecho.

A continuación se incrustan cinco granos de incienso en forma de cruz (primero el palo vertical, luego el horizontal), mientras se dice:

«Por sus llagas santas y gloriosas, nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro señor. Amén.»

Entonces se enciende el cirio con el fuego nuevo diciendo:

«Que la Luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.»

Y se organiza una procesión de fieles y clero del lugar de la bendición al templo, que sigue a oscuras, encabezada por el cirio llevado en alto. Tres veces se detendrá esta procesión para elevar el cirio y cantar:

«Luz de Cristo. Demos gracias a Dios».

Todos los reunidos encenderán una pequeña velita de la luz del nuevo cirio. Llegados al centro del altar y cantada de nuevo la aclamación se encenderán todas las luces del templo. Se inciensa el cirio y se canta el llamado Pregón Pascual, un bello canto que anuncia la Resurrección de Cristo.

El cirio se mantiene encendido durante todas las celebraciones realizadas durante el tiempo de Pascua, tanto la Eucaristía y la palabra -propio del Camino- como cualquier otra.

El cirio es utilizado también durante los bautismos y confirmaciones realizados a lo largo del año.

De él se tomará la luz que se enciende para cada uno de los nuevos bautizados.

También se mantiene encendido durante los funerales como signo de esperanza en la resurrección.

Una vez concluido el tiempo pascual, el Cirio se conserva dignamente en el baptisterio, junto a la Pila bautismal, a no ser que esté en el presbiterio -cosa a evitar-, en cuyo caso, se guarda convenientemente.

b) Liturgia de la Palabra:

Después de la celebración del fuego nuevo, se sigue con la lectura de la Palabra de Dios. Se acostumbra leer siete lecturas, empezando con la Creación hasta llegar a la Resurrección.

Una las lecturas más importantes es la del libro del Éxodo, en la que se relata el paso por el Mar Rojo, cómo Dios salvó a los israelitas de las tropas egipcias que los perseguían. Se recuerda que esta noche Dios nos salva a través de Jesús.

c) Liturgia Bautismal:

Suele haber bautizos este día, pero aunque no los haya, se bendice la pila bautismal – o un recipiente que la represente  – y se recita la Letanía de los Santos. Esta letanía nos recuerda la comunión de intercesión que existe entre toda la familia de Dios. Las letanías nos permiten unirnos a la oración de toda la Iglesia en la tierra y la Iglesia triunfante, de los ángeles y santos del Cielo.

El agua bendita es el símbolo que nos recuerda nuestro Bautismo. Es un símbolo que nos recuerda que con el agua del bautismo pasamos a formar parte de la familia de Dios.

A todos los que están bautizados, esta liturgia les invita a renovar promesas y compromisos bautismales: renunciar a Satanás, a sus seducciones y a sus obras. También, de confirmar la entrega a Jesucristo.

Hay quienes acostumbran este día encender sus velas del bautismo y llevar un cirio pascual a la iglesia o agua bendita, para tener en sus hogares.

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