La palabra Pascua (pascae en latìn, pèsaj en hebreo) significa PASO.

En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo, es decir el PASO de la esclavitud hacia la libertad.
Para los católicos es la conmemoración de la Resurrección de Cristo, es decir, el PASO de la muerte hacia la vida eterna.

Incluso para los ateos significa la supremacía del espíritu sobre la materia.

Por eso, en estas Pascuas debesos dar ese PASO.

El que nos haga pasar de la resignación a la acción;
de la indiferencia a la solidaridad;
de la queja a la búsqueda de soluciones;
de la desconfianza al abrazo sincero;
del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor;
de recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar;
de la autosuficiencia al compartir el fracaso y los éxitos;
de hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente;
y de saber que de nada sirve ser luz si no podemos iluminar el camino de alguien.

¡Felices Pascuas!

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