Por M. Salud Conde Nieto

“Los cielos cuentan la gloria del Señor,
proclama el firmamento la obra de sus manos.
Un día al siguiente le pasa el mensaje
y una noche a la otra se lo hace saber.
No hay discursos ni palabras ni voces que se escuchen,
mas por todo el orbe se capta su ritmo,
y el mensaje llega hasta el fin del mundo”.
 Salmo 19, 2-5.

¡Felices Pascuas de Resurrección! Este es mi mejor deseo para ti y todos los miembros de nuestra querida familia Miraflores; más allá de las vacaciones y los huevos de Pascua deseo que sepamos aprovechar las oportunidades diarias de ser felices.

Esas oportunidades se llaman «comunicación». Nuestra relación, clara y profunda, con nosotros mismos y con los demás es la pista de la felicidad.

Durante esta temporada de Cuaresma y, de forma principal, en la Semana Santa, el papa Francisco nos recuerda: “El otro es un don, la palabra es una fuerza viva”. Y ese otro son papás, hermanos, esposa y esposo, hijas e hijos, maestros, alumnos, amigos, vecinos, en fin, todos los que nos rodean, aunque algunos no nos caigan tan bien. Todos son el otro y en ellos está la clave de nuestra felicidad.

Si cerramos la comunicación el corazón al don de hablar con los demás, lo cerramos también al don de hablar con Dios. Para que sea cierto que la Pascua es un nuevo encuentro, un nuevo comienzo, tenemos que aprovechar la oportunidad de comunicarnos mejor con todos, ya sea en persona, por el teléfono, en el WhatsApp, por las redes sociales, etcétera.

Mejor no quiere decir más; mejor quiere decir mejor: con más calidad, más adecuadamente, de manera más conveniente. No se trata de estar más pegados al celular; se trata de acercarnos a los otros, principalmente a aquellos que más nos necesitan, y dejar en ellos una huella significante, un mensaje de amor y superación, de alegría y entusiasmo.

En esa comunicación, camino de felicidad, hay que tener siempre en la mira a aquel que por su propia naturaleza es comunicación, verbo, palabra, diálogo; quien, además, está siempre a la espera de nuestra respuesta: al que tenemos en visto para cuando tengamos tiempo. «Dios… desde tiempos antiguos ha hablado de muchas maneras al hombre por medio de profetas y, últimamente, ha hablado por medio de su Hijo” (Hebreos 1, 1-2).

¡Felices Pascuas!

SÉ VALIENTE
No temas…
siempre estaré contigo…

-Madre Trinidad.