Por Katia Vega

 Trash the Dress es un estilo de fotografía de boda que contrasta con la elegancia del gran evento.  ¿Merece la pena?

La sesión generalmente se produce en un estilo más fashion y glamoroso cuando los novios han vuelto de su luna de miel. La mayoría de las novias eligen la playa, pero también puede hacerse en las calles de la ciudad, el campo o edificios abandonados.

Obviamente, una segunda sesión de fotos no es mal negocio para los fotógrafos que, como Lisandro Enrique, fotógrafo profesional especializado en bodas, recomienda darse ‘ese gustito’. «Al fin y al cabo, el propósito de usar el vestido ha quedado atrás, por lo que no importa ensuciarlo, mojarlo o en casos extremos, tirarlo o destruirlo…»

Esta tendencia fue iniciada en 2001 por el fotógrafo John Michael Cooper, aunque la idea de destruir el vestido de boda ya había sido usada de manera simbólica en 1998, cuando en la telenovela Sunset Beach, Meg Cummings corrió por la playa con su vestido de novia después de que su boda fuera cancelada. Desde entonces, este estilo se ha difundido alrededor del mundo, principalmente en Inglaterra.

Entre los miembros de la clase media alta mexicana, afecta a derrochar el dinero como símbolo de estatus, comienza a copiarse esta costumbre. La justificación es que Trash the Dress viene a ser como una declaración de que la boda se ha realizado ya y el vestido no volverá a usarse… ¿En serio? Para mí, Trash the Dress es un símbolo de lo que para muchos es el matrimonio hoy en día, algo tan desechable como el vestido que usaron en su boda, aunque éste haya costado decenas de miles de pesos.

Aun asumiendo que la obsolescencia que impera en casi todos los ámbitos de la cultura actual no haya socavado el valor del voto que habrá de “unir nuestras vidas hasta que la muerte nos separe”, la costumbre del Trash the Dress me sigue pareciendo frívola y kitch.

Si no interesa guardar el vestido de recuerdo, como hacían nuestras abuelas, seguramente habrá por ahí muchas novias con bajo presupuesto que agradecerán que se los regalen o vendan a buen precio, ¿no creen?