febrero 18 de 2017

Norma McCorvey consiguió en 1973 que el Supremo le diera la razón a su decisión de interrumpir su embarazo no deseado, convirtiéndose en un icono de los movimientos por los derechos de las mujeres. Sin embargo, en 1995, cambió de idea y sostuvo que su decisión fue una equivocación.

Norma McCorvey, junto a su abogada, en abril de 1989 ante la Corte Supre...
Norma McCorvey, junto a su abogada, en abril de 1989 ante la Corte Suprema. AP

Norma McCorvey, conocida por el seudónimo «Jane Roe», tenía tan solo 22 años cuando puso la demanda del caso que permitió el derecho constitucional al aborto en Estados Unidos. McCorvey falleció este sábado, pasando a la historia como la mujer que consiguió este cambio histórico, pese a que en sus últimos años se había convertido en una figura icónica del movimiento provida.

El periodista Joshua Prager, quien trabaja en un libro sobre el histórico fallo «Roe v. Wade» confirmó a The Washington Post su muerte en Katy, Texas, a los 69 años, debido a una enfermedad del corazón.

McCorvey pasó casi toda su vida en el centro del debate sobre el aborto en Estados Unidos, primero como icono y activista de los derechos reproductivos y, a partir de 1995, como férrea opositora al aborto tras bautizarse como católica.

Cuando en 1970 dio el primer paso en las cortes, buscaba simplemente poder acabar un embarazo no deseado, pero finalmente la decisión dio el derecho a todas las mujeres. En su estado natal de Texas -como en otros muchos- estaba prohibida dicha interrupción a menos que estuviera en riesgo la vida de la madre.

El 22 de febrero de 1973, la Corte Suprema hizo historia al votar 7 a 2 en la decisión que cambió la sociedad de Estados Unidos. La resolución, escrita por el magistrado Harry A. Blackmun, dictaminó que cualquier mujer, siempre que lo haga con un equipo médico, puede optar por abortar, aunque estableció el famoso plazo de los primeros meses de embarazo. Si el embarazo estaba más avanzado, el aborto solo se podría realizar con limitaciones.

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El fallo técnicamente no indicó que el aborto sea legal, sino que declaró inconstitucional la interferencia del Estado en la decisión de la mujer sobre la continuación de su embarazo.

No fue hasta la década de los años ochenta cuando Norma McCorvey finalmente hizo público su nombre. Al hacerlo, se convirtió en un símbolo del movimiento a favor del aborto. Además, ella trabajó en clínicas que practicaban la interrupción del embarazo.

Pero unos años más tarde, volvió a los medios de comunicación, aunque por motivos opuestos. McCorvey afirmó en 1995 que su demanda había sido una equivocación y, para sorpresa de muchos, se declaró una activista provida. Declaró que se había bautizado como católica y había comenzado una lucha contraria a la que había tenido hasta entonces.