Por Dr. José Manuel Mier

Llevo más de 10 años tratando a pacientes en etapas terminales de distintos tipos de cáncer, pero cada vez que hablo con ellos, independientemente de su tratamiento, siempre les doy el mismo consejo: consigan la paz interna, tradúzcala en amor y sean más felices.

Todos los pacientes deben de saber la realidad de su situación: cuál es su diagnóstico, en qué etapa están y qué pronóstico tienen. Las mentiras o verdades a medias solo causan falsas expectativas, desconfianza en los médicos, desinterés en el tratamiento, pesimismo, desesperanza y, sobre todo, un peor pronóstico de vida.

El enfermo debe saber cuánto tiempo le queda (semanas, meses o años) para que pueda ordenar su vida y llevar a cabo las cosas más importantes que considere pendientes.

Uno de los consejos que siempre doy a mis pacientes es el de realizar una lista que contenga lo bueno y lo malo de su vida.

En lo bueno, por ejemplo, le sugiero responder las preguntas:

  • ¿De qué te sientes orgulloso?
  • ¿Qué legado le dejas a las personas más cercanas a ti?
  • ¿Cómo ha sido tu desempeño como padre, hijo, esposo, amigo, etcétera?

Y en lo malo:

  • ¿Qué te gustaría hacer y qué nunca pudiste realizar?
  • ¿Has ofendido a alguien?, ¿lo puedes arreglar?
  • ¿Hay problemas familiares que no has resuelto?
  • ¿Aprovechaste el tiempo en su totalidad?

La lista puede ser tan larga como la quiera hacer el paciente. Lo más importante es que poco a poco resuelva los pendientes que tiene apuntados y trace un plan que lo provea de optimismo y seguridad.

Al obtener estas dos cualidades, cualquier persona gozará de un mejor estado inmunológico. Lo cual se traduce en una mejor respuesta a los tratamientos (quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia, etcétera), además de que su estado de bienestar impactará directamente en el desarrollo de la enfermedad.

Recordemos que las estadísticas de sobrevivencia salen de todas las personas que ya se han estudiado. Algunos viven pocas semanas o meses, otros llegan a vivir muchos años.

Nuestro objetivo como médicos es lograr que los pacientes superen el promedio del que muchas estadísticas hablan. Es muy importante que el paciente oncológico terminal sea tratado por un grupo multidisciplinario que aporte en cada una de sus áreas lo mejor de sí.

El ser humano, en su última etapa de la vida, debe “cerrar ciclos”; ya que, entre menos cabos sueltos deje en la vida, estará más cerca de conseguir la serenidad. Luis Rojas Marcos, reconocido psiquiatra español, lo describe como paz interna.

La persona que sea capaz de cultivar y conseguir esta «paz interna», estará más cerca de sobrellevar su enfermedad y expresar todo su amor; que, desde mi punto de vista, es lo más importante en la vida.

Revista Mira 108