Por Alvaro Gordoa

Es febrero y ya empieza a bajar la peregrinación anual de nuevos usuarios al gimnasio, pero como yo estoy convencido de que esta vez tú sí serás un usuario permanente del mismo y no una de esas pasajeras golondrinas que trataron de bajar las doce uvas del fin de Año en un solo mes, a continuación, te daré las normas básicas de convivencia en este espacio al cual se va a trabajar y no a socializar.

Si bien todos los gimnasios tienen sus propias normas y reglamentos que hay que respetar, hay muchas otras reglas no escritas relativas al espacio, la higiene, el silencio y el respeto que debemos considerar para mantener no solo una buena figura, sino también una buena imagen pública. Veamos:

El Espacio

En el gimnasio estamos muy vulnerables (sudamos, jadeamos, gesticulamos, adoptamos posturas poco ortodoxas, etcétera) y lo que más deseamos es un poco de intimidad, por lo tanto, respeta el espacio manteniéndote a “distancia pública” (más de 3.50 m) que es la que sostenemos con individuos con los que no tenemos ninguna interacción. Si hay 10 caminadoras y solo una está en uso, ¡qué necesidad de elegir la más próxima a la ocupada!

También debemos cuidar el no acaparar las máquinas ni instrumentos, estas se trabajan por circuitos y no se dejan “apartadas”. Abandona las máquinas en fase de recuperación y no las utilices como bancas de descanso.

Si usaste equipo como pesas o ligas, regrésalo a donde estaba y descarga los discos de peso de las barras intercambiables. Regresa los pesos de los aparatos al mínimo y apaga las máquinas de cardio al terminar de usarlas.

Por cierto, respeta el espacio en los vestidores, tu maleta no está tan cansada como para ponerla en la banca en lugar del suelo.

Higiene

Lo ideal es ir bañados, aunque por horarios y practicidad de rutina es entendible que no se haga. ¡Pero esto no quiere decir que está permitido ir apestosos y desarreglados! Lo correcto es, mínimo, darnos con toallitas de bebé una “limpieza de avión” (las alitas y el motor), así como usar desodorante, lavarnos los dientes y llevar ropa deportiva limpia, pues los materiales con las que estas prendas están hechas producen olores muy desagradables si se reutilizan.

Al gimnasio se va sin perfume ni colonia, son olores invasivos al hacer ejercicio, y de preferencia sin maquillaje, aunque usar aquel que no tapa los poros es permitido (rímel, gloss, etcétera).

Si tu gimnasio no la provee, acude con una toalla para manos e interponla entre los aparatos y tu cuerpo para evitar mojarlos de sudor y después limpiarlos. Carga toallas faciales para secarte el sudor y no cometas el error más común de higiene que es usar la misma toalla con la que te secas el sudor para limpiar los aparatos, en la mayoría de gimnasios hay toallitas desinfectantes para ese propósito.

Finalmente, a menos que te topes con la gente entrando o saliendo, en el gym se saluda de lejos y no de beso o mano.

Silencio

Lo gimnasios deberían ser espacios libres de celular porque son unos grandes invasores e interruptores de la disciplina que requiere el ejercicio, pero si a ti no te importa interrumpir tu rutina por tomar una llamada o ver tus redes, ¡a los demás sí! Por lo tanto, tenlo en silencio y usa un manos libres para poder tomar llamadas y continuar trabajando. Si la llamada o conversación escrita es motivo de interrumpir tu ejercicio, detente totalmente y desocupa el aparato para que otro lo pueda usar. Pocas cosas más molestas que ver a la millenial clavada en su iPhone y usando la máquina de piernas como sala de estar.

Déjale la selección musical al gimnasio o usa audífonos a volumen moderado. Olvídate de conectar tu teléfono porque –según tú– tu playlist está buenísima, de traer tus bocinas o de escuchar música directa desde los parlantes de tu dispositivo.

Para cerrar este apartado, no le saques plática a quien está en medio de una serie o un periodo de cardio, la gente necesita su preciada respiración para ejercitarse, no para chismear contigo.

Respeto

No te rías de los novatos y mejor ayúdalos si ves que no saben, no des consejos si no te los piden y no hagas ningún alarde de superioridad o experiencia (o sea, no seas el mamila del gym). Tampoco te burles de los gorditos o enclenques, recuerda que están haciendo un gran esfuerzo por cambiar y se pueden desmotivar.

Cuida tu contacto visual para que las personas no se sientan observadas en este espacio vulnerable. Dentro de las miradas, cuida mucho no mirar lascivamente los cuerpos bien cultivados… pero tampoco seas el objeto de distracción y vístete con prudente recato.

Por último, aguas con el exhibicionismo en los vestuarios y ten algo de pudor. Tal vez a ti no te incomode… ¡Pero a los otros sí!

Llegamos al final y estoy convencido de que este año sí cumplirás ese propósito de año nuevo. A darle con todo y piensa que esto lo haces por ti y por tu estética y salud, por eso (y aunque muchos no lo crean así), estudios comprueban que el ejercicio también cuenta si no te tomas fotos y las subes a tus redes sociales… Entonces, ¡evítalo!