Por Lucía Legorreta de Cervantes

En la vida diaria de una pareja es normal que surjan diferencias, discusiones y hasta pleitos. Sin embargo, no debemos confundir peleas con abuso emocional.

Cuando las parejas no saben cómo resolver sus diferencias, pueden tomar un camino muy desafortunado: el abuso emocional. Este tipo de abuso implica humillaciones, devaluaciones, tristeza, inadecuación, miedo a ser uno mismo, depresión e incapacidad de decidir.

La etapa del noviazgo suele ser bonita pero no están enfrentando todos los compromisos económicos y las responsabilidades que surgen cuando ya viven juntos o están casados. Solo disfrutan y comparten, lo cual provoca una sensación de alegría y esperanza porque se han logrado conectar con la persona indicada. Sin embargo, se pueden vislumbrar algunos conflictos potenciales que vivirá la pareja cuando entren en una etapa diferente.

¿Qué es normal en una relación?

Es normal que, durante los primeros meses o años, los matrimonios discutan por celos, por los ajustes en su vida social o familiar, así como por los acomodos que cada uno deba hacer en su vida para darle un lugar a la nueva relación.

También, pueden presentarse diferencias generadas al conjugar la convivencia con los amigos de cada uno y las respectivas familias, lo cual puede crear algunas interferencias que afecten el funcionamiento de la relación. Además, con el paso del tiempo, los conflictos se encaminarán a la forma de ser de cada uno.

Lo que no es normal es que la relación se torne violenta y existan agresiones verbales o físicas.

Esto sucede cuando alguno de los dos adquiere el papel de victimario y trata de ejercer control a través de hacer sentir inferior al otro, lo que provoca sentimientos de culpa, inseguridad y miedo; toma acciones o dice cosas que provocan humillación y sentimientos de devaluación en la víctima. Todo con la finalidad de salirse con la suya.

¿Cómo identificar si es abuso emocional?

  • Si te insulta cuando están enojados.
  • Si no puedes expresar lo que piensas por temor a que tu pareja se enoje.
  • Si después de un pleito terminas siendo culpable de todo.

Estos son indicadores de abuso emocional y es importante que pidas ayuda para poder manejar la relación.

¿Cuáles son las consecuencias de este tipo de abuso?

  • Sentimientos de devaluación.
  • Tristeza y confusión.
  • Miedo al rechazo y al abandono.
  • Depresión.
  • Parálisis emocional que impide tomar decisiones.
  • Deterioro de la relación.

De la violencia emocional puede, incluso, desarrollarse el llamado “Síndrome de Estocolmo”, que surge cuando se comienza a sentir lealtad hacia el agresor como una forma de sobrevivir a los ataques.

Analiza tu relación y asegúrate de que no exista abuso emocional.  Si lo hay, ubica en qué nivel te encuentras y si es que necesitas la orientación de un profesional y, sobre todo, sigue estos útiles consejos:

  • No te acostumbres. El abuso emocional nunca va a desaparecer, por el contrario, tiende a aumentar.
  • Rompe con la creencia de que la víctima puede controlar el enojo de su pareja siendo complaciente.
  • No compres el boleto de que la víctima es mala persona y que solo el agresor la conoce.
  • No compares tu relación.
  • Confía en que tu bienestar no depende del agresor.

El abuso emocional no es normal y tampoco justificable. Siempre tendrás derecho a equivocarte y a que tus errores no sean tratados con gravedad. Quien te ama de verdad, te aceptará como eres y siempre buscará tu bien.

Deja un comentario