Dra. Marina Berti Martínez

Es común que nos aconsejen reducir nuestro nivel de estrés; pero, seamos sinceros, es más fácil decirlo que hacerlo.

Según la Asociación Americana de Psicología, el estrés es “una experiencia emocional molesta que generalmente viene acompañada de cambios físicos, bioquímicos, psicológicos y conductuales”. Sin embargo, en muchas ocasiones el estrés puede ser de gran ayuda.

Una cantidad moderada de estrés nos da cierto empuje y energía, y puede ser benéfico en algunas situaciones como:

  1. En la realización de un examen o en la entrega de algún reporte en el trabajo o escuela.
  2. Para enfrentar e incluso vencer situaciones no deseadas por medio de la llamada “adaptación al medio”.
  3. En caso de peligro, ya que nos permite estar en estado de alerta y vigentes en situaciones de emergencia.

Los efectos bioquímicos de defensa del estrés actúan liberando al torrente sanguíneo hormonas como “cortisol” y “adrenalina”; gracias a ellas podemos atender situaciones de peligro, reaccionar, alejarnos o huir.

Cuando la cantidad aceptable o benéfica de estrés sobrepasa sus límites en nuestro cuerpo, éste empieza a resentirlo. Es entonces cuando hay que intervenir, llevar a cabo distintos métodos antiestrés para identificar su causa y así lograr algún cambio en nuestro estilo de vida.

Por otro lado, el estrés puede afectar las relaciones personales (sentimentales y/o familiares) e inclusive, puede llegar a impedir que alcancemos por completo nuestro desarrollo personal, familiar, laboral y social, repercutiendo con nuestra salud física y emocional.

Existe una fuerte relación entre el estrés y las enfermedades cardiovasculares como hipertensión, depresión, ansiedad, padecimientos digestivos y dermatológicos, alteración de los patrones de sueño y alimentación; enfermedades como obesidad, diabetes e infecciones ocasionadas por la reducción en la respuesta inmunológica del organismo.

Técnicas para el manejo de estrés

Para combatir el estés se recomienda: hidratarse bien, hacer ejercicio, realizar técnicas de respiración, meditación o relajación, llevar una alimentación sana, dormir más, involucrarse en actividades recreativas, sociales y culturales. Estas actividades provocan la liberación en el organismo de dos substancias muy importantes: “endorfina” y “oxitocina”.

La endorfina y la oxitocina son llamadas “hormonas de la felicidad” y tienen efectos sobre el organismo que contrarrestan a las hormonas del estrés. Al liberarse, inmediatamente sentimos bienestar, nos sentimos motivados, estimulados e incluso tienen propiedades analgésicas y antiinflamatorias.

Además de estas técnicas, los profesionales de la salud mental cuentan con tratamientos especializados con base en terapias individuales, grupales y de meditación para lograr reducir los efectos negativos del estrés.