Protesta en contra del gasolizano en la glorieta de la Minerva y por avenidas de Guadalajara, en Jalisco.

Con la amenaza del aumento en los precios de las gasolinas, pareciera, se pretende que tanto el Presidente Peña Nieto como el PRI reciban, finalmente, el golpe que los mande a la lona para no levantarse.

Los detractores, sobre todo aquellos que se resintieron por el desplazo de sus privilegios históricos, han encontrado en la cómoda crítica a la gestión de la presente administración un deporte cotidiano en el que fácilmente están venciendo.

El Presidente y el PRI hoy se encuentran más solos que nunca. Con el tema de la liberación en los precios de las gasolinas, aquellos que votaron a favor de la reforma energética como el PAN y el PRD hoy cínica e irresponsablemente la critican, procurando que se perciba como consecuencia directa de dicha reforma (misma que aprobaron), evidentemente para asestar el golpe que saque al PRI de las contiendas electorales del 2017 y 2018.

Dicha reforma sería el alma, entre las otras llamadas estructurales, de la presente administración. Nada más y nada menos, es el sello del Presidente por el que sería recordado a la posteridad y que, entre otros beneficios, traería consigo la baja en el precio de los combustibles como se prometió en un inicio. Hubo un mal cálculo y hoy las consecuencias económicas, pero sobre todo políticas, parecen ser determinantes.

El consumo de la gasolina se da en mayor magnitud en la zona centro del país, concentrándose en la CDMX y el EDOMEX, evidentemente por contar con el mayor número de vehículos automotores. En relación a la elección el próximo año en el Estado de México, ¿cuál será la respuesta en las urnas de los electores que habrán resentido considerablemente en su bolsillo el alza de los precios? Hay quienes para llegar a sus trabajos se trasladan del EDOMEX a la CDMX recorriendo grandes distancias y que, además, con el excesivo tráfico precisamente el consumo del combustible será mayor y con él el desgaste económico. Además, hay que agregar que las tarifas del transporte público tendrán que subir de precio.

El malestar social que esto causará se avizora de dimensiones alarmantes. No hay quien deje de criticar este incremento con calificativos ofensivos y que denotan hartazgo, en concreto, en contra de quienes hoy gobiernan. Aunado a ello, se vendrá también el aumento escalonado del costo de los servicios y productos básicos lo que agravará más la desazón.

Lo único que le resta al Presidente es una correcta estrategia de comunicación al respecto, independientemente de las medidas y estrategias de fondo que permitan hacer frente a las consecuencias que traerá consigo este incremento.

Sin duda, hay un claro beneficiado con esto, situación que ni el PAN ni el PRD están considerando por su precipitada y desmedida reacción por sacar al PRI de las próximas contiendas.

AMLO y MORENA se mantuvieron siempre en contra de la reforma; todos los legisladores de ese partido votaron en contra de la reforma energética. AMLO advirtió desde aquél momento el incremento, además de otras consecuencias negativas. Será él quien capitalice de mejor manera estas circunstancias, situación que lo aventajará aún más sobre los otros contendientes. Él será el que saque la mejor raja política en esta circunstancia.

Sin menoscabo a lo anterior, quien tendrá una posición privilegiada será Miguel Ángel Mancera (en el supuesto de ser el candidato del PRD) por ser quien se convierta en el peso que incline la balanza entre la contienda del PRI, PAN y MORENA.  ¿Con quién le será más conveniente pactar la alianza? Por el momento, sería apresurado determinarlo; sin embargo, lo que sí está claro es que él será quien lo decida a cambio de lo que quiera.

 

Fuente: https://elsemanario.com/colaboradores/marcial-manuel-cruz-vazquez/183290/precio-de-la-gasolina-2017-magna-premium-quien-gana-con-gasolinazo/