No te preocupes,  tu hijo va a soltar el chupón.
Va a dejar de usar pañales, va a salir de su cama.
Tu hijo se va a destetar del pecho y / o de la mamila.
Tu hijo va a dejar de querer «dormir» en la noche contigo.
Él va a aprender a hacer su propio pan con mantequilla.
Va a dejar de llorar cuando lo dejes en la escuela.
Tu hijo va a querer que lo dejes en paz, así como muchas veces tu deseas silencio.
Tu hijo va a dejar de hablar como bebé y tú vas a dejar de corregirlo.
Va a dejar de garabatear las paredes.
Va a hacer acciones que no creerás correctas, y no vas a poder ponerlo en el rincón del pensamiento por eso.
Tu hijo va a parar de llorar en público, de hacer berrinche por el juguete de la tienda.
Tu hijo va a amar a otras personas en la vida, y tal vez sientas celos.

Un día vas a lavar calcetines más grandes que los tuyos, o mejor dicho, ya los lavará el.
Un día la falta de sueño tendrá otro significado para ti.
Un día verá que la universidad es más cara que los pañales, aunque sean de tela.
Un día serás tú quién necesitará un abrazo.
No tengas tanta prisa por que crezca.
Puede ser que un día extrañes todo eso.
Disfruten el amor recíproco entre ustedes, en todas sus formas de demostración, en todas sus fases.
Disfruta de la vida.
Disfruta de tus hijos.