La historia de Anni Zahnag, adolescente china de 13 años


, parece arrancada de las páginas de Charles Dickens. Hace sólo tres años estaba acurrucada en la celda de una cárcel, sin agua, sin comida y haciéndose allí sus necesidades, porque no podía ir al inodoro.

Ahora ha triunfado como pianista precoz en el Carnegie Hall, de Nueva York, ante un público entusiasta y entregado.

En medio hay una milagrosa historia de coraje y supervivencia. Porque la pequeña tuvo la mala suerte de venir al mundo en la China del hijo único, en la que ser mujer y ser la segunda equivalía al aborto, so pena de durísimas penas. Además de eso, Anni era hija de un disidente del Régimen. La tormenta perfecta.

Pero a pesar de las presiones de la Policía de Planificación Familiar, la madre de Anni dio a luz a la pequeña. A ésta le esperaba una cruel persecución y una existencia azarosa, pero también la esperanza…

Tienes la historia completa en el reportaje que publicaremos el lunes 16, pero que te adelantamos como suscriptor de Actuall

http://www.actuall.com/vida/anni-zhang-sobrevivir-al-aborto-la-carcel-china-tocar-carnegie-hall/

La aventura de Anni es muy de Actuall porque tiene todos los ingredientes de los valores que defendemos: la vida, la familia, la libertad. El comunismo ha tratado de destruir los tres. Y lamentablemente, el establishment globalista de Occidente va por el mismo camino, aunque de forma más insidiosa.

Es terrible que China se coma a los propios chinos: desde 1979, se han abortado más de 450 millones de bebés. Pero nadie puede quedarse tranquilo pensando que en Europa y América está en el Lado Bueno del mundo, como si Occidente no devorase a sus hijos, con el beneplácito de gobernantes, parlamentos y jueces.

Por eso nos alegra que en EEUU las cosas empiecen a cambiar con un presidente -sin duda controvertido y discutible en muchos aspectos-, pero que, de momento, está apostando por la defensa de la vida, al cerrar el grifo a Planned Parenthood y hacer nombramientos de cargos provida, y singularmente el nuevo magistrado que sustituya al fallecido Antonin Scalia en el Supremo.

Eso demuestra que las cosas pueden cambiar, que nada está escrito, y que -como ocurrió con la pequeña Anni Zahnag- es posible burlar al destino y desmentir a los fatalistas y agoreros.