Un niño tiene mayor riesgo de deshidratación que un adulto. También, la deshidratación tiene un efecto acumulativo en el rendimiento deportivo que no se compensa cuando se restituyen los líquidos. Por ello, la hidratación debe ser suficiente antes, durante y después de la actividad deportiva.

Los signos de enfermedad por golpe de calor en el niño incluyen: mareos, latidos rápidos del corazón, fatiga muscular, inestabilidad, torpeza, apatía, alteración gradual del conocimiento y temperatura corporal entre 38.5° y 40ºC.

Es preciso:

  1. No restringir el consumo de agua durante la actividad deportiva.
  2. No practicar deporte durante los horarios en los que el calor ambiental es más alto.
  3. Usar ropa de material absorbente que deje expuesta la mayor superficie posible de piel, a fin de facilitar la evaporación del sudor.
  4. 15 o 30 minutos antes de iniciar la actividad hay que asegurar una hidratación adecuada: 150 a 200 ml en niños menores de 40 kg, y de entre 250 a 350 ml en niños mayores.
  5. Beber una cantidad similar de agua fría cada 20 o 30 minutos durante la actividad.
  6. Beber un litro de agua por cada kg de peso perdido durante la actividad.
  7. Aunque el niño no esté realizando una actividad física, estar sentado bajo los rayos del sol aumenta su temperatura y la pérdida de líquidos.

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