Una de las mejores lecciones que nuestros hijos pueden aprender de nosotros y nuestras discusiones es a buscar perdón y a ofrecer perdón

¿Cómo podemos llegar a no discutir delante de nuestros hijos? Hace algunos meses, una amiga mía me estaba contando su experiencia como hija cuyos padres se divorciaron cuando ella aún estaba pequeña. Me dijo que creció en un hogar donde todo era completamente pacífico y aparentemente perfecto… TODO EL TIEMPO… desde su perspectiva. Nunca vio a sus padres discutir.

¡Ni una sola vez!

Su mamá y su papá se abrazaban a menudo, se sonreían el uno al otro, e incluso se tomaban de las manos. Parecían ser felices y estar enamorados. Y, entonces un día, cuando ella tenía diez, ellos la sentaron y le dijeron que ellos no se amaban ya más y que no lo habían hecho desde hace ya un tiempo.

Le dijeron que no podían permanecer casados y su papá se mudó al día siguiente.

Mi amiga se sentía ciega, confundida y con el corazón partido.

NUNCA había visto a sus padres estar en desacuerdo. Todo lo que ella había percibido como matrimonio y romance parecía solamente ser una fachada… un compañerismo no auténtico.

Nunca presenció que sus padres discutieran verdaderos asuntos o problemas. Su madre y su padre evidentemente había estado guardando resentimientos por años mientras evadían desacuerdos, mientras se guardaban los problemas en el interior, y mientras la verdadera intimidad se convertía rápidamente en algo del pasado distante.

Mi amiga dijo que le tomó un largo tiempo sobrellevar el divorcio de sus padres, y aún más tiempo tratar de entender cómo comunicarse efectivamente, especialmente durante los momentos en los que hay desacuerdos, incluso en su propio matrimonio.

Más a menudo de lo que deberíamos, le ponemos pausa a nuestra comunicación de pareja… especialmente a los desacuerdos… “por el bien de los niños”. Usamos a nuestros hijos como excusa para detener nuestra línea de comunicación.

Pienso que hay ocasiones en las que simplemente no queremos abordar un problema con nuestra pareja, así que decimos que no podemos discutir acerca de esto “porque nuestros hijos están en casa” y “ellos pueden darse cuenta de que estamos molestos el uno con el otro”.

Fallamos en darnos cuenta que nuestros hijos necesitan entender que las parejas casadas discuten en ocasiones. Nos molestamos el uno con el otro. A veces no estamos de acuerdo.

Nuestros hijos necesitan vernos lidiar con nuestros problemas de una manera saludable… Sin reprocharnos el uno al otro, ni usando un lenguaje sucio o echándonos la culpa mutuamente, sin insultos, ni gritos o agresiones físicas.

Debemos dirigirnos el uno al otro con respeto. Necesitamos ser lentos para hablar, pero prontos para escuchar.

Lector, déjame ser clara:

«¡Discusiones desagradables expresadas con los comportamientos descritos en la lista anterior son extremadamente perjudiciales para tu matrimonio y tus hijos!»

NO hay un escenario en el que este tipo de comportamientos estén bien, ya sea que los hijos estén o no presentes.

Si nos encontramos teniendo discusiones desagradables frente a los hijos, debemos pedirles disculpas tanto a los pequeños como a nuestra pareja por ese comportamiento y buscar ayuda rápidamente de un consejero matrimonial sobre cómo resolver conflictos efectivamente en nuestro matrimonio.

Puedes aprender las habilidades necesarias de una manera más respetuosa y saludable, y tu matrimonio y tus hijos se beneficiarán grandemente.

En ocasiones, fallaremos. Puede que perdamos el temperamento y elevemos el tono de nuestra voz. Suele suceder. La mejor manera para revertir esa situación negativa es reconociendo rápidamente el error de nuestras maneras y buscar perdón.

Lecciones que los hijos pueden aprender

Una de las mejores lecciones que nuestros hijos pueden aprender de nosotros es a buscar perdón y a ofrecer perdón. La Biblia nos dice quedebemos buscar y ofrecer perdón rápidamente, y tenemos una oportunidad de oro para demostrarles esto a nuestros hijos con nuestra manera de tratar a nuestra pareja cuando estamos discutiendo.

Quiero que mis hijos sepan que aun cuando estoy molesta con mi esposo, lo amo. Debe haber amor en la base de una discusión. ¿Cómo esperamos que nuestros hijos entiendan esto si nunca les hemos mostrado el proceso?

Deben vernos trabajando para superar nuestras discusiones de vez en cuando, para que ellos puedan entender cómo navegan las parejas casadas la resolución de los conflictos y el perdón.

Como padres, a veces tenemos discusiones que lidian con problemas que son demasiado maduros en naturaleza para que nuestros hijos los escuchen.

Debemos ser conscientes de esto y guardar estas discusiones para cuando tengamos privacidad.

Los conflictos son parte de nuestra vida… especialmente cuando tú y tu pareja se encuentran en las trincheras de la crianza de los hijos. Nuestros hijos necesitan experimentar que sus padres superan sus discusiones de manera saludable, con mucha humildad, respeto mutuo, y por supuesto, perdón.

 

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