Se suele ser tan cuadriculado en la vida que, a veces, gana más el orgullo que el sentido común. Deberíamos buscar lo que de verdad nos hace felices y, sobre todo, desterrar todas esas cosas que por física costumbre nos negamos a cambiar.

A veces usted es muy cuadriculado. Tiene un modo de entender la vida o el trabajo que suele ser muy estricto o rígido.

Es una pena que piense así. No hay nada como saber adaptarse a cualquier situación, sin dejar de ser uno mismo claro está.

¿Sabe algo?

El camino a seguir no siempre es en línea recta.

No le estoy diciendo que se tenga que torcer; solo le quiero explicar que no hay que ser tan radical.

Las flechas de la vida también tienen curvas que incluso nos permiten sacarle el quite a alguna desgracia que podría estar a la vuelta de la esquina. ¡Algunos atajos son buenos para ganar terreno!

Ahora bien, al caminar siempre habrá la posibilidad de divisar nuevos horizontes.

Muchas cosas a las que usted se apega no son más que ataduras que le impiden ir más allá.

Usted no puede amarrar su vida como lo hace con el collar que le pone a su mascota, porque eso lo obliga a estarse en un solo sitio. ¡Todo lo contrario! Debe romper cualquier lazo y correr hacia un mejor futuro.

Si no tiene el coraje suficiente de decirles “adiós” a esas costumbres a las cuales ha estado amarrado por años, le será más difícil modificar el rumbo de su vida.

Para ello no es necesario desprenderse de sus valores. Algunos principios son permanentes y eternos e incluso son las bases de una existencia segura y verdadera.

O sea que la bondad, la honestidad, la paciencia, la perseverancia y la tolerancia deben seguir intactas.

Lo que debe hacer es abrir sus brazos, renovar sus actitudes y transformarse para bien.

Si usted no cambia lo que le molesta, se volverá rígido, aburrido y, sobre todo, cada vez le resultará más difícil soportar los problemas que toquen a su puerta.

¡Hoy no es ayer!

 

No puede ser siempre el mismo, si quiere seguir creciendo. El cambio más significativo en la vida de una persona se basa en la actitud.

Revise entonces su forma de actuar, pregúntese si todavía se ajusta a sus convicciones y analice si lo que hoy hace le garantizará llegar hacia dónde quiere llegar.

Crecer es dejar atrás algo a lo cual está apegado y que le cuesta desprenderse. Atrévase a ir más allá y esté dispuesto a ser diferente de lo que fue ayer.

Cuando decide cambiar una actitud negativa, se vuelve más propositivo; cuando corrige un error, evoluciona; cuando deja de hacer algo que lo empequeñece, su semilla germinará.

Todos los días la vida le presenta oportunidades de crecer, lo que pasa es que usted ‘se hace el de la vista gorda’ o le angustia dar el salto.

Si logra desprenderse de esas hojas que no necesita mientras desarrolla su esencia, podrá dar nuevos frutos.

Use los dones que Dios le ha dado y contagie a los demás de esperanza y optimismo.

¿ACASO ESTARÍA CEDIENDO?

Muchos consideran que cuando uno es flexible, cuando se relaja

y deja que las cosas fluyan, comienza a ceder en sus principios.

¡Nada más falso que eso!

Si usted es flexible quiere decir que sabe asimilar las situaciones

y, por ende, puede adaptarse de una manera ágil a las circunstancias de la vida.

Hay momentos en los que nuestra capacidad de adaptación se

somete a pruebas duras: tal vez un nuevo trabajo, abandonar un lugar de residencia o, de pronto, una ruptura sentimental.

La vida suele dar esos giros insospechados. Por eso tenemos que

estar dispuestos a entender esas variaciones desde la mejor de todas las perspectivas: la del sentido común. Eso mejorará nuestra disposición y, por ende, podremos fluir mejor.

¿Quién dijo que eso es imposible? ¿Por qué ‘esto’ o ‘aquello’ no

se puede hacer? ¡Espero que reflexione sobre estas cosas!

http://www.vanguardia.com/entretenimiento/espiritualidad/380436-no-sea-tan-cuadriculado