Las ciudades más pobladas del mundo enfrentan un gran reto en el futuro funcionamiento de sus sistemas de movilidad y de transporte masivo.

La problemática no radica exclusivamente en mover a la mayor cantidad de gente, sino en hacerlo de la manera más eficiente. De otra forma, solo se estaría generando un problema mayor a partir de una futura solución, rápida y sin planificación, en cuanto al impacto nocivo de los combustibles fósiles; un gran ejemplo es el problema de contaminación que existe en la zona de la denominada “Megalópolis”, que es la zona metropolitana del Valle de México.

La industria de la movilidad ha creado propuestas muy inteligentes para comenzar a contrarrestar los efectos que los gases contaminantes tienen en la salud de las personas, mermando su producción a través del uso de energías alternas y renovables. La electricidad se ha convertido en el principal sustituto para alimentar las necesidades de movilidad y, a pesar de que en su producción se usan generadores que funcionan con combustibles fósiles, poco a poco se comienzan a adoptar alternativas inteligentes que aprovechan fuentes naturales para producir electricidad, como la energía solar o la energía eólica.

Los motores eléctricos de uso doméstico han inundado las calles en la última década. Los vemos en los usos más diversos, desde los modernos autos híbridos o los que son completamente eléctricos, las motocicletas e incluso, en los últimos años, las bicicletas; las cuales combinan sistemas mecánicos con sistemas eléctricos que hacen mucho más ligero el esfuerzo al pedalear. Regularmente, estas bicicletas cuentan con sistemas de regeneración que aprovechan la energía liberada al frenar para reintegrarla a la batería. En la Ciudad de México, el gobierno ha implementado centros de carga gratuitos para este tipo de vehículos, promoviendo así el uso confiable en las actividades diarias de los habitantes de la ciudad.

Es notable como algunas compañías automotrices están aprovechando este impulso social y comienzan a inundar el mercado doméstico con modelos futuristas que aprovechan los avances en la  aerodinámica y mecánica, como lo han hecho Audi, Peugeot, Smart, BMW, Ford y Skoda, con precios que van de los 3,400 a los 5,000 dólares; incluso hay un modelo eléctrico de montaña de la marca Audi de la que solo se comercializarán 100 unidades a 17,000 dólares cada una.

Si bien los precios aún se encuentran muy alejados de los bolsillos de la población promedio, es importante que más marcas entren en el mercado para que prolifere la competencia y los precios bajen; o bien, que se lancen modelos más económicos que puedan cubrir las necesidades de movilidad de los mexicanos. De esa manera podremos convertirnos en una sociedad más responsable en cuanto al consumo de combustibles fósiles, y de esta manera reducir los riesgos para la salud que produce la contaminación.